En 2008, yo trabajaba en el periódico Reforma, y para la cobertura de las elecciones de Estados Unidos, las cuales terminaría ganando Barack Obama, se había preparado un diseño espectacular en la portada de la versión impresa que contemplaba los tres escenarios: gana Obama, pierde Obama y empate.

En la versión digital, se desarrolló un diseño que permitía ver en la misma pantalla el seguimiento minuto a minuto de la elección junto con la información general, por lo que la experiencia de usuario era única, especialmente en esos años en los que las redes sociales apenas hacían sus “pininos”.

Pero en la tarde noche, una noticia desplazó a segundo término la elección de Estados Unidos: el avión que traía al Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, a la Ciudad de México, se había estrellado muy cerca del cruce de Periférico y Reforma.

Así, la noche del 4 de noviembre de 2008, la noticia principal era el accidente en el que murió el funcionario y otras personas más y no las elecciones de Estados Unidos. Además, toda la planeación de meses para las versión impresa y digital del periódico quedó sin usarse como se habían planeado.

Así que, hasta ayer, un tema electoral de Estados Unidos no había ocupado tanto espacio en los medios mexicanos, especialmente los digitales, y mucho menos en las redes sociales.

Nunca antes en la historia, un debate entre candidatos a la Presidencia de Estados Unidos se había seguido tanto como el que se realizó ayer, 26 de septiembre de 2016, entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

Y no es para menos, ya que, como nunca antes en la historia, México había jugado un papel tan relevante en una campaña presidencial estadounidense.

Así que lo que dijeran los candidatos no solamente le interesaba a los estadounidenses, sino también a los mexicanos, que están muy atentos al discurso de Trump sobre el supuesto muro que desea construir en la frontera de Estados Unidos con México.

El pobre nivel de discurso político que hay en la actual campaña presidencial de Estados Unidos, además del torpe manejo diplomático que se le ha dado al tema en México (¿se acuerdan?, ¿Trump en Los Pinos tratado como jefe de estado?), provocan que el lado mediático de Trump sea el tema más relevante para los mexicanos, muy por arriba de lo que pueda hacer o decir Hillary, quien ha sobresalido más por su estado de salud que por su papel de candidata.

Así que, la noche de este lunes, las redes sociales se llenaron de tuiteros y feisbuqueros mexicanos que estaban atentos a criticar todo lo que dijera Trump y a tratar de entender lo que pudiera mencionar Hillary Clinton.

En realidad, lo referente a México se mencionó muy pronto durante el debate y, aunque fue parte importante de los temas que se trataron, no fue el único (¿qué esperaban?).

Así que, como suele pasar, las redes se llenaron de “expertos de coladera” de la política estadounidense, de la relación bilateral México-EU y de “traductores profesionales” que afirmaban que hablaban mejor inglés que los intérpretes que estaban al aire diciendo en español lo que simultáneamente decían en inglés los candidatos.

Pero independientemente de esto, lo interesante fue ver cuántos mexicanos estaban verdaderamente atentos al debate estadounidense y, aunque no comprendieran del todo gran parte de los temas, las mentadas de madre contra Trump los unieron al grado de volver trending topic hashtags como #debatenight.

Aunque las grandes cadenas de televisión abierta mexicana no cedieron su horario estelar al debate, los canales de cable y de noticias sí le dieron la cobertura acostumbrada; pero en Internet fue donde más opciones hubo: desde transmisiones vía Facebook y Twitter en inglés, hasta coberturas en español de medios mexicanos, como la de El Financiero.

En la política de Estados Unidos, el primer debate presidencial es considerado como uno de los más importantes (si no es que el más importante) factor de decisión para que los ciudadanos decidan por quién votar, por lo que los demás que se organicen tendrán, inevitablemente, menor relevancia.

Aquí, en el país, es posible que suceda lo mismo, ya que el tema de México en la campaña estadounidense no da para más… y parece que tampoco los candidatos, ya que son tan grises que difícilmente podrán tocar otros tópicos más relevantes.

Es más, el único tema surgido en este debate del cual seguramente se hablará durante algunos días será el de Alicia Machado, la ex Miss Universo que ha denunciado varias veces que fue maltratada por Trump, dueño de ese concurso, y que fue hábilmente puesto sobre la mesa por Clinton.

Fue interesante ver cómo un debate presidencial extranjero llamó tanto la atención en México, y quizá eso no se repita sino hasta noviembre, cuando los estadounidenses salgan a las urnas (en medio de su complejo sistema electoral) para elegir al menos peor de los candidatos.

Esas serán las elecciones de cualquier parte del mundo más seguidas de la historia en todo el planeta, e internet jugará un papel sumamente relevante en ello, tanto en la difusión que le den los medio como en el análisis que harán los habitantes del planeta (y en especial de México) a través de las redes sociales.

No sé ustedes, pero yo espero con ansias ver la cobertura de ese día, y para que el tema pierda relevancia en México, tendría que pasar algo muy muy relevante… espero que no surja porque en verdad tendría que ser muy grave para robarle cámara a un posible triunfo (o no) de Trump.

Así de simple.