Se supone que un corredor de hielo hizo que se pudiesen conectar el continente americano con Asia (ya en Siberia), cerca de hace unos 12,500 años, permitiendo a los seres humanos cruzar vía el estrecho de Bering hacia lo que hoy es Canadá y poco más abajo en el mapa, los Estados Unidos, logrando eventualmente diseminarse por todo este nuevo continente. Los libros de historia es la versión que dan con mayor frecuencia. La razón de ello es que es bastante lógica y suena probable. ¿Pero lo es?

Aparentemente al menos, en una parte del continente americano, ya estaba ocupado por seres humanos antes de que estos pudiesen haber cruzado por el famoso estrecho de Bering. Restos humanos hallados en una excavación, en donde encontraron el esqueleto de un hombre joven, en la cueva Chan Hol, cerca de Tulúm, México, bien podrían echar a abajo la idea popularizada sobre cómo llegó el Homo Sapiens a América. El esqueleto tiene unos 13 mil años, de acuerdo con un artículo que apareció en PLOS ONE.

¿Cómo es que este hombre llegó a este lugar es un misterio dada los años calculados que tienen estos restos. Además, el estrecho de Bering está a unos 4 mil kilómetros de donde se halló el esqueleto en cuestión.

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“Los escenarios de viajar en bote a lo largo de la costa del Pacífico quizás sean la respuesta y deben tomarse seriamente como una de las posibles rutas de migración desde Europa, aunque esto es altamente especulativo”, dice el autor del trabajo, Wolfang Stinnesbeck, del Instituto de Geociencias en la Universidad de Heidelberg.

Chan Hol, que significa “pequeño agujero” en Maya, está bajo el agua hoy en día, y fue explorado por vez primera por el buzo Kim Davidsson en el 2004. Se volvió un sitio popular para hacer buceo en cavernas en México. Los científicos empezaron a mostrar interés cuando hubo una serie de buceo de exploración alrededor del 2006. Ese mismo año, el co-autor del estudio, Arturo González, del Museo del Desierto en Saltillo, Coahuila, junto con su equipo, descubrieron los restos del hombre joven de Chan Hol. También se han hallado más restos humanos en cuevas cerca de Tulúm, que está a unos 80 kms. de Cancún.

En el estudio los investigadores dataron al joven hombre de Chan Hol con técnicas de uranio, carbón e isótopos de oxígeno, los cuales se encontraron también en una estalagmita que empezó a crecer en el hueso pélvico. La fecha probable en la que vivió este personaje fue hace unos 13 mil años. Esto podría además aplicarse al menos a dos otros esqueletos hallados en cuevas cercanas alrededor de Tulúm, una quinceañera a la que llamaron Naia y a una mujer que oscila entre los 25 a 30 años llamada Eva de Naharon.

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González indicó que la forma de los cráneos sugiere que Eva y otros “tenían más una afinidad con personas de Asia del Sureste”. Él y su equipo han especulado sobre la procedencia de los individuos hallados y suponen que bien podrían haberse originado en Indonesia.

Durante la vida del joven hombre Chan Hol, el nivel del mar en el área era mucho más bajo que ahora. Como resultado, los científicos piensan que el sistema de cuevas cerca de Tulúm pudo haber estado seco y accesible para los seres humanos en ese entonces, con unos 30 metros de agua sobre los niveles actuales.

“En consecuencia, toda el área debe haber estado más seca que ahora’, dice Stinnesbeck. “En lugar de estar cubierta por la jungla, debe haber habido sabanas secas en donde el agua superficial simplemente estaba ausente”. El sistema de cuevas podría haber ofrecido un refugio fresco y probablemente con acceso a fuentes de agua durante este tiempo. Aún así, podrían haber tenido escasez de agua a nivel de tierra, pues todo parece indicar que la región no era la mejor para hacer que los humanos decidieran quedarse a vivir, aunque las razones no están muy claras.

Recientemente, Stinnesbeck y sus colegas analizaron los isótopos presentados en los dientes de los esqueletos hallados en las cuevas. También buscaron firmas isotópicas similares ara otros animales fósiles hallados en el área. De manera casi intrigante, la composición de isótopos en los dientes humanos probó ser un mejor marcados para la vida silvestre que durante ese tiempo estuvo en la península de Yucatán.

El resultado de este trabajo, sostiene Stinnesbeck, es la sugerencia de “alta movilidad” de una parte de los individuos prehistóricos debidos a los largos viajes que tuvieron que hacer para eventualmente decidir quedarse en Tulúm. “Tal vez no vivían en esa área y solamente usaban las cuevas con propósitos rituales o para ceremonias luctuosas”, comenta.

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No se han hallado herramientas ni otros artículos comunes alrededor de las cuevas. La ausencia de estos artefactos hacen más fuerte la teoría de que las cuevas no se usaban diariamente como sitios para acampar, o para comer, pues en ese caso se habrían encontrados evidencias al respecto.

Hay sin embargo artefactos que parecen haber sido hechos con piedra, hallados en un sitio llamado Monte Verde, en Chile, datados con cerca de 18,500 años, lo cual hace suponer de nuevo que la presencia del Homo Sapiens es mucho más antigua en América que lo que se había pensado hasta ahora.

 

Referencias: Seeker 

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