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Gracias a las películas, caricaturas o videojuegos, las personas hemos podido observar mundos mágicos, futuristas y hasta imposibles, donde elementos como diseños extravagantes casi imposibles y tecnología muy futurista son elementos presentes, pero ahora un grupo de personas busca lograr algo increíble al construir el primer parque subterráneo que tenga luz solar.

Lowline, es el nombre del proyecto en donde un grupo de emprendedores de la ciudad de Nueva York buscan resucitar la vieja y abandonada estación de tranvía Williamsburg Bridge, ubicada bajo lo que hoy es la calle Delancey Street en Lower East Manhattan, la cual cuenta con un tamaño similar al de una cancha de futbol americano, y transformarla en un espacio público ecológico el cual este alumbrado por luz solar.

Esto podrá ser posible gracias a una simple y a la vez compleja tecnología desarrollada por ellos, que consta de dirigir y concentrar la luz solar a través de unos espejos especiales llamados colectores, los cuales estarán ubicados en edificios cercanos a la ubicación del parque y contaran con un sistema inteligente que rastreará el sol reflejando su luz a otros espejos ubicados a nivel de la calle llamados concentradores.

Como su nombre lo indica, estos espejos concentrarán la luz del reflejo logrando transmitirla a través de unos tubos especiales (muy similares a la fibra óptica) los cuales se llaman irrigadores llegando hasta el parque subterráneo donde será proyectada por diversos paneles especiales llamados distribuidores.

En cuanto al proyecto, Lowline comenzó en el 2012 donde los responsables de este proyecto iniciaron con una primera campaña de Kickstarter para recaudar dinero suficiente para obtener el espacio y poder generar audiencia local con el fin de obtener la atención y apoyo de diversos medios.

Ahora el proyecto, ya avanzado, recurre nuevamente a la comunidad de Kickstarter para juntar 200,000 dólares y lanzar la fase dos de su proyecto, la cual consiste en crear un laboratorio interactivo abierto a todo el público llamado Lowline Lab, en donde se mostrará un ejemplo real de lo que se espera lograr en la estación subterránea, para proseguir con el desarrollo de los paneles y la construcción del parque en 2016, todo esto para tenerlo listo en 2018.

Sin duda, un proyecto ambicioso que esperamos pueda ver la luz, ya que justamente son estos espacios increíbles llenos de creatividad, diseño y tecnología que alimentan ese espíritu humano de la capacidad de asombro que hemos perdido debido a tanta información.

Fuente: Lowline

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