En un estudio reciente, los investigadores examinaron cómo las personas reaccionan a robots que exhiben un comportamiento erróneo, comparado con otros robots que se desempeñan a la perfección. El resultado, publicado en Frontiers in Robotics and IA, muestran que los participantes tienden a gustarles más los robots que se equivocaban de manera mucho más fuerte que con los robots que interactuaban sin errores.

“Nuestros resultados muestran que el decodificar las señales sociales de los seres humanos puede ayudar a los robots a entender que hay un error y en consecuencia, reaccionar de acuerdo a ello”, dice el autor Nicole Mirnig, candidato a doctor en el Centro para la interacción Hombre-Máquina, de la Universidad de Salzburgo, en Austria.

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La robótica social es un campo que está teniendo grandes progresos y sin embargo, los robots sociales aún no están a un nivel técnico donde pueden operar sin cometer errores. No obstante esto, la mayoría de los estudios en el campo se basan en que los robots se desempeñan sin errores. “Resultados alternativos de condiciones que no podían preverse que se desarrollaron durante el experimento fueron frecuentemente ignoradas o simplemente excluidas”, dice Nicole Mirnig. “Esto parece estar dento de la naturaleza a través de la investigación científica que busca un código estricto de conducta. Si embargo, suponemos que instancias erróneas en la interacción hombre-máquina está llena de conocimiento que puede ayudarnos a mejorar la calidad de interacción en una dimensión más alta. Pensamos que como la mayoría de las investigaciones se enfocan a la interacción perfecta, muchos aspectos potenciales y cruciales se están pasando por alto”.

Para examinar las señales de los socios en la interacción humana, siguiendo el error de un robot, el equipo de investigación a propósito programó un comportamiento equivocado en el robot NAO y se le permitió entonces a los participantes interactuar con él. Midieron entonces cuánto gustaba este robot, su antropomorfismo y su inteligencia, haciendo el análisis de los usuarios cuando el robot cometía un error. Los investigadores pudieron a través de codificación de video, replicar sus hallazgos de estudios anteriores y mostraron que los humanos responden a los errores de los robots con señales sociales. Curiosamente concluyeron que los robots que se equivocaban no terminaban siendo percibidos como menos inteligentes contra los robots que no cometían errores. De hecho, a las personas les agradaban más estos robots imperfectos.

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“Estos resultados confirman el efecto Pratfall, en donde se indica que lo atractivo en algo se incrementa cuando ese algo comete un error”, dice Nicole Mirnig. “Explorar estas instancias erróneas de interacción podrían enseñarnos a refinar la calidad en la interacción entre seres humanos y robots”, dicen los investigadores.

Estos hallazgos podrían tener implicaciones emocionantes en el campo de la robótica social, ya que enfatizan la importancia de mantener una imperfección potencial en mente cuando se diseñan robots. Esto haría que los humanos eventualmente aceptaran la presencia de los robots de manera más evidente si estos no se comportaran a la perfección. “Estudiar las fuentes del comportamiento de robots imperfectos nos llevará a crear personajes robóticos más creíbles y así tener una interacción más natural”, concluye Mirnig.

Referencias: Phys.org 

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