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Javier Rivera, el Javo, es uno de los más apasionados lectores (y comentaristas) en unocero.com. Con él nos hemos enfrascado en enormes discusiones que, aunque no siempre llegamos a algún acuerdo, entendemos que se abren nuevos puntos de vista e ideas que originalmente no teníamos contemplados. En muchos casos, las discusiones dentro de la sección de comentarios de unocero.com han sido duras, agrias, pero sin duda por el apasionamiento de quienes escriben en ellas. Sin embargo, la amistad que tenemos desde hace muchos años no se pierde por eso.
Y escribo de el Javo porque en su blog puso una interesante entrada sobre cómo restauró una Apple //c (que era como un modelo supuestamente portátil de Apple en ese entonces), y la echó a andar a satisfacción. La máquina la consiguió por eBay por 12 dólares (no sé cuánto le habrán cobrado por el envío). La computadora tiene unos 28 años y en ese entonces 182K de RAM y discos flexibles de 5.25 pulgadas era lo que se usaba. La Apple //c que le vendieron no tenía fuente de poder, lo cual lo obligó a comprarse una (también por eBay), sin mayores problemas.

Dice Javier: “Finalmente llegó la //c, la he desarmado y limpiado. Como esperaba, está algo amarilla. También conseguí un monitor //c, que me regalaron. Está el doble de amarillo, y también lo desarmé y limpié. El fin de semana aplicaré el RetroBright (que es una mezcla de peróxido de hidrógeno, goma xanthan, glicerina y ‘oxy’ cleaner, (un aditivo para el lavarropas). Éste se usa para restaurar el color original del plástico), y espero que quede del color original”. Y continúa más adelante en su blog: “El RetroBright hay que tenerlo 8 horas al sol. Voy a darle algunas repasadas con el líquido y esperemos que funcione”.
Horas después Javier indica: “Apliqué el RetroBright por la mañana, en la tarde el color se había recuperado en el CPU, el monitor todavía tiene un tono ligero, por lo que mañana le toca otra vez”. El resultado final fue estupendo: monitor y computadora con colores y calidad recuperadas.

Sin embargo, aparte de limpiar la máquina, había que hacerla funcionar. He aquí lo que dice Javier: “no había tenido oportunidad de encenderla pues no traía fuente de poder, y tuve que esperar a encontrar una a buen precio, y que me la enviaran por correo. Por fin llegó la fuente, inmediatamente la conecté y encendí con el monitor verde monocromático. Con gusto vi que el LED verde encendía, pero nada más. No hacía el clásico “beep”, y el floppy no se movía. Como no tenía nada que perder, lo primero que hice fue desarmarla, y tratar de mover todos los “chips” para ver si tenían algún falso contacto. Lo bueno de la //c es que es muy sencilla: una tarjeta madre, un teclado y un lector de discos. Eso es todo”.

Y continúa: “Con la máquina abierta, probé un par de veces el prenderla, y con el disco separado, ¡funcionó! El problema es que una de las bases del disco tiene que hacer contacto con la tarjeta madre y estaba separado. Arreglado esto, inserté varios discos que tenía guardados con programas. Todos me indicaban que “verificara el disco” al querer arrancar. No estaba seguro si eran los discos que con el tiempo ya no funcionaban o el lector que estaba dañado. Me enfoqué en lo segundo. Enseguida desensamblé el disco, y al abrirlo tuve acceso a la cabeza lectora. Recordé que estos lectores sufren de suciedad en la lectora, por lo que limpié con alcohol la cabeza, lo cual la hizo brillar como nueva. Con todo desarmado, conecté de nuevo el disco y encendí la computadora”.

Esto parece más una obra de arte que la restauración de una máquina antigua. Pero Javier estaba dispuesto a echar a andar el sistema: “El programa cargó. De ahí tuve otros problemas con varios discos, que forzaban al lector a “alinear” la cabeza, lo cual produce un ruido fuerte y desagradable. Al final lo arreglé limpiando los discos mismos, con un truco: corría un programa que intentaba leer el floppy, y se quedaba girando todo el tiempo, ahí movía la cabeza lectora y con un paño empapado en alcohol, limpiaba la superficie del disco en movimiento, luego lo volteaba y volvía a hacerlo. El paño quedaba sucio, lo cual indicaba que los floppys tenían polvo y mugre en la superficie, lo cual a sus vez ensuciaba la cabeza e impedía que leyera los datos. Después de una hora limpiando los discos, los probé uno por uno y todos funcionaron. Armé de nuevo la computadora y la tengo funcionando perfectamente”.

Más de uno se preguntará si valió la pena el esfuerzo. Quizás acostumbrados a la tecnología de hardware y software de hace unos 30 años estos sistemas sean solamente una curiosidad. Sin embargo, es interesante ver que con el esfuerzo (y conocimientos) apropiados, la máquina regresó a la vida y además, hay muchísimos programas y juegos que valían la pena y que me traen buenos recuerdo. Felicidades al Javo, hizo una estupenda reconstrucción y en mi opinión, es una acción por amor a Apple.

Fuente: Blog del Javo (fotos cortesía de Javier Rivera)

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