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Mucha de la información que hoy nos llega es a través de la red Internet. Podemos, por ejemplo, leer las versiones electrónicas de muchos periódicos que se publican en esta ciudad e incluso, en el mundo. Podemos, pues, informarnos adecuadamente o bien, entrar a sitios que tienen como única finalidad el hacerse de clics, yo supongo que para después venderse como muy populares. La cuestión es que en muchos casos se inventan noticias, se crean teorías de conspiración o se despliegan rumores falsos.

Como el mundo cada vez es más visual, es decir, se le hace más caso a las imágenes, ya sean fijas o en movimiento, que a un texto escrito, hay plataformas como YouTube que tienen una enorme popularidad y la gente comparte cuanta cosa le pasa y que graba en video con sus teléfonos.

Algunas de estas grabaciones se vuelven virales, es decir, la gente ve un video en particular y éste se comparte en las redes sociales. Los amigos de esas personas ven el video y lo comparten también y así se hacen estos videos tan populares.

Pero puede ser que muchos de estos videos virales sean una fabricación. De hecho, la empresa The Woolshed Co, cuyo director es Dave Christison, hizo un experimento viral con ocho videos, los cuales tuvieron como resultado 1.6 millones de “Me Gusta”, 164 años de visualizaciones en YouTube, cobertura en muchos medios noticiosos y, además, más de 205 millones de vistas en línea. La idea era probar que con las estrategias adecuadas, crear un video corto, puede llegar a audiencias enormes sin necesidad de usar mecanismos como el de la publicidad o el de las ofertas.

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Mucha gente con tiempo libre hace este tipo de manipulaciones constantemente. Los adeptos a las teoría de conspiración o a los alienígenas frecuentemente presentan asombrosas fotos o videos de supuestos extraterrestres, por ejemplo, los cuales pasan como verdaderos. La idea es mantener el mito. Recordemos al monstruo del Lago Ness, en donde una famosa foto alimentó la idea popular de un animal prehistórico viviendo en las profundidades del lago desde hace muchos años. Los creadores de esa foto, decenas de años después, aceptarían que su foto fue armada con lo que por años se perpetuó el mito.

Así entonces, no hay que creer todo lo que vemos en la red. Con las herramientas actuales cualquiera puede manipular información, incluso imágenes de un video, para hacer creer a los demás una mentira.

Referencias: The Woolshed Co. 

Desde la Red…
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