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colored books on white backgroundCuando Dan Brown sacó su novela “The Lost Symbol“, en septiembre del año pasado, quizás nos mostró lo que podría ser el futuro de la industria editorial. En Amazon.com el libro vendió más copias digitales para el Kindle en sus primeros días que la versión en papel. Esto sin duda representa, según algunos analistas, un cambio de paradigma, pero tal vez con un costo no esperado.

Menos de 24 horas de que saliera la novela de Brown, ya se podía encontrar la misma de manera gratuita en sitios como RapidShare y BitTorrent. En unos pocos días, se descargó (ilegalmente) más de 100,000 veces. La piratería digital, antes confinada a las películas y la música se está extendiendo a los libros. Con la llegada del Kindle de Amazon, el lector de Sony, el Nook de Barnes & Noble y la tan anticipada “itablet”,  la demanda de libros electrónicos crecerá, pero también el problema de defender los derechos de las obras escritas en particular. “Es justo decir que la piratería de los libros electrónicos “e-books” está explotando“, indicó Albert Greco, un experto de la industria y profesor de marketing en la Universidad de Fordham.

Las ventas por los libros digitales en el segundo cuarto del 2009 fue de 37 millones de dólares. Esto es tres veces más que el total reportado para ese mismo cuarto pero en el 2008, de acuerdo a la Asociación Norteamericana de Editores (AAP – Association of American Publishers), por sus siglas en inglés. Los números y las estadísticas no son fáciles de hallar, porque los editores no parecen estar en buena disposición de mostrarlos por el temor de promover que haya más descargas ilegales. Pero los robos digitales podrían ser de todas maneras un fuerte dolor de cabeza para esta industria en el 2010. El vocero de Hachette Book Group indicó en un comunicado “La piratería es un serio problema para los editores“. La compañía responsable de publicar la popular saga “Twilight” de vampiros quinceañeros dijo que “consideramos que la protección de los derechos de autor es de la mayor de las importancias“.

Los autores también están preocupados. Sherman Alexie en el Stephen Colbert’s Show dijo el mes pasado que “estaré realmente preocupado si fuese Stephen King o James Patterson, o un autor de un gran bestseller pues cuando éste esté digitalizado, será muy fácil que sea pirateado“. Y agregó “con la cultura de  código abierto en la red Internet, la idea de la propiedad, ya sea de programas de cómputo o de un elemento artístico parece desaparecer… Me asusta“.

Pero no sólo los bestsellers son los objetivos de los piratas. “Los libros de texto son frecuentemente pirateados pero hay otras categorías“, dijo Ed McCoyd, director de la política digital de la AAP: “vemos la piratería de contenido profesional, tales como libros médicos y guías técnicas“.

La piratería de música digital, gracias a Napster (originalmente) y a otros sitios en donde se comparten archivos, ha sido una amenazan para las compañías disqueras por más de una década. Con el tiempo, la industria de los discos ha intentado diferentes enfoques para combatir la descarga ilegal de contenidos, desde el conseguir cerrar los sitios en donde se encuentran los contenidos, de manera ilegal, hasta encriptar la música con el manejo de los derechos digitales DRM, pasando por el demandar legalmente a individuos por poseer música de forma ilegal, probablemente con la intención de crear precedentes y asustar a los potenciales ladrones digitales.

Aunque el intercambio ilegal de archivos de música aún persiste la tienda iTunes de Apple es ahora el mayor vendedor de música en el mundo. Para algunos observadores, esto puede el futuro de la industria de los libros. Sin embargo, si se les pregunta a los autores y editores sobre qué debe hacerse para combatir la piratería de libros, se encontrarán muy variadas opiniones.

Algunos intenta minimizar el robo sacando primero la edición en papel de algún libro y semanas después la versión digital. Simon & Schuster hicieron recientemente esto con la novela de Stephen King “Under the Dome“, aunque el editor dice que la decisión se hizo para prevenir las versiones electrónicas (más baratas) de canibalizar a las ventas de libros físicos.

Algunos autores como J. K. Rowling han decidido que sus libros de Harry Potter no estén en formato digital debido a el temor de la piratería y el deseo de que los lectores vean la experiencia de ver sus libros impresos. Sin embargo, hay evidencia que sugiere que los autores y editores han exagerado el daño creado por la piratería de sus obras. Estadísticas recientes han mostrado que aquellos que compran un lector de libros electrónicos compran más libros que aquellos que aún compran los volúmenes en papel. Amazon reporta que los usuarios del Kindle compran, en promedio, 3.1 veces más que los demás consumidores.

Ana Maria Allessi, editora de Harper Media en HarperCollins dijo a CNN “Los libros electrónicos ofrecen muchas posibilidades para el autor como para el consumidor, y quizás la utilidad perdida por la piratería sea el precio que haya que pagar. Los consumidores que invierten en lectores de libros electrónicos tienden a cargar con más obras sus dispositivos y a leer más…” Y concluye: “¿qué tiene de malo esto?“.

Fuente CNN

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