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Se supone que las esposas que usa la policía son seguras, es decir, impiden que un detenido pueda abrirlas. Muchas veces como medida extra de seguridad el detenido no debe tener acceso a partes pequeñas que puedan ser usadas para intentar abrir las esposas. Sin embargo, en el mundo de la tercnología casera de impresión 3D quizás haya que pensar dos veces cómo se mantiene a un detenido inmovilizado.

En una sesión de trabajo en la conferencia ‘Hackers On Planet Earth’, en Nueva York, un hacker alemán y un consultor de seguridad cuyo apodo es Ray, demostraron el problema que enfrentan los fabricantes de esposas pues éstas tienen un par de modelos de llave, las cuales pueden ser copiadas muchísimas veces, con lo que la seguridad de las esposas sería francamente ilusoria.  Las copias se pueden hacer con una impresora 3D y una cortadora laser de plástico. Dichas copias pudieron abrir las esposas de la firma alemana Bonowi y de la firma inglesa Chubb, las cuales se preocupan mucho por mantener estas llaves solamente al alcance de los guardianes del orden.

El asunto es que en términos de esposas, las llaves no pueden ser diferentes entre oficiales. Un policía puede poner las esposas a un detenido y otro oficial será quien pueda liberarlo. Por ello, el problema se agrava. Ray dice: ” hasta que cada par de esposas tenga una llave diferente, éstas podrán ser copiadas”.

Las esposas diseñadas para la policía y las fuerzas del orden son diferentes a las que se pueden comprar comercialmente en las tiendas (por ejemplo, para uso de magos y escapistas). Bonowi y Chubb no venden sus esposas y llaves con comerciantes. Ray dijo que la llave de Chubb la consiguió en Ebay y la de Bonowi a través de una fuente de la cual no quiso hablar más.  Las midió y calibró para crear modelos 3D en CAD, y así reproducir las llaves masivamente, en plexiglas, usando el cortador laser de un amigo y utilizando una impresora Repman 3D. Ambas herramientas pueden ser halladas ya en muchísimos lugares.

El fin de semana, un cerrajero, en la conferencia mencionada, estuvo vendiendo docenas de llaves Chubb de plexiglas por cuatro dólares cada una. Ray, el hacker,dijo que planea poner los archivos CAD de las llaves Chubb en la plataforma 3D Thingiverse después de la conferencia de cerrajeros que se llevará a cabo en unos días.

Ray dijo que también intentó crear duplicados en plexiglas de llaves de esposas de alta seguridad del fabricante alemán Clesujo, pero halló que cuando las esposas están puestas, el plexiglas no fue lo suficientemente fuerte para mover los resortes internos. Alguien en la conferencia entonces le sugirió usar un material más fuerte, como el Lexan, que también se puede cortar con laser.

Ray trabaja como un consultor de seguridad, pero también ha aconsejado a la policía alemana sobre la tecnología anti-esposas. Dice que su meta no es reducir la seguridad de las esposas, sino exponer sus vulnerabilidades. Sus herramientas, dice, están disponibles por muchos criminales e indica: “si alguien planea un escape, lo puede hacer sin nuestra ayuda” y añade: “solamente estoy alertando a todos, a los hackers y a la policía”.

La gente cree que las llaves de las esposas son casi secretas. Mientras más se crea eso, más difícil será abrirlas. No obstante, la información que Ray mostró habla de otra cosa. Finalmente son seres humanos quienes utilizan las llaves, que se visten de oficiales del orden, pero ellos mismos bien pódrían por error o a propósito, pasar estas llaves a terceros, los cuales, con la tecnología actual, podrían duplicar sin gran esfuerzo.

Referencia: Forbes

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