Continuando con nuestra guía de como armar una PC por nuestra cuenta, llegamos al cerebro de lo que sería nuestro equipo, el procesador. La elección de este indispensable componente delimitará en gran medida la capacidad de tareas de nuestros equipo.

Como mencionamos en la entrada anterior, actualmente existen dos fabricantes principales de procesadores: AMD e Intel. Estas dos marcas se debaten el mercado en una incansable lucha por estar en la preferencia de los consumidores.

Ambas tienen modelos muy poderosos y también de gama baja para tareas más sencillas, y como siempre les recomendamos que elijan el que se adapte a sus necesidades y presupuesto.

Los núcleos

Una de las características en la que nos debemos de fijar en primera instancia al escoger un procesador, es en el número de núcleos que tiene. Este dato nos permitirá saber en gran medida la potencia y la capacidad que puede desarrollar un procesador a medida que le exigimos con tareas complejas.

Actualmente existen procesadores de 2, 4 , 6, 8 y hasta 12 núcleos. Claramente mientras mayor sea el número de núcleos, mayor será su precio, pero también, mayor será su desempeño en tareas que requiera de mucho procesamiento de datos.

El número de núcleos que tenga un procesador nos dirá el número de tareas que pueda realizar simultáneamente sin ver mermado su rendimiento. Por ejemplo, si queremos realizar un render de video con un procesador de 2 núcleos, y a la vez queremos trabajar con un editor de imágenes, es posible que el equipo presente dificultades para funcionar con fluidez. Por otro lado, si tenemos un procesador con 4 o más núcleos los más seguro es que la computadora responda mejor a tareas complejas.

Debemos saber que mientras más núcleos tenga un procesador estos serán más pequeños pero se tendrá la posibilidad de realizar más tareas simultáneamente. No es lo mismo tener un trabajador para realizar cuatro tareas independientes, que tener cuatro trabajadores para que cada uno realice una tarea diferente.

La memoria RAM

Debemos de revisar qué tipo de memoria RAM acepta el procesador que elijamos, ya que no todos soportan la misma cantidad y tipo de memoria. Los procesadores modernos ya pueden soportar hasta 128GB en RAM, pero los más comerciales y accesibles soportan hasta 32GB, lo cual es una cantidad bastante razonable para realizar la mayoría de las tareas e incluso realizar tareas profesionales hasta cierto nivel.

Hoy en día los tipos de memoria más comunes son DDR3 y DDR4, aunque también podemos encontrar computadoras antiguas con módulos de memoria DDR2, aunque es difícil de conseguir en estos días.

Socket y Chipset

En la entrada en la que hablábamos sobre las tarjetas madre o motherboards, mencionamos que existen dos datos a los cuales les debemos de poner atención cuando escogemos el procesador y la tarjeta madre, y estos son el socket y el chipset. Estas dos características harán que tu computadora funcionen correctamente.

El socket funciona como en el caso de los focos que iluminan nuestra casa. Es el “tipo de entrada física” para el cual está fabricado un determinado modelo. Si un procesador no tienen el mismo socket que la tarjeta madre, no funcionará, es más ni siquiera podrás instalarlo.

Por otro lado, el chipset, es el conjunto de elementos para que el procesador funcione correctamente con el modelo seleccionado. Son las herramientas que necesita la tarjeta madre para poder trabajar con ese procesador.

Los sockets más utilizados de Intel en la actualidad son, el 1150, 1151, 2011 y 2011 v3, aunque claro existen otros tipos. Por parte de AMD, los más utilizados son, FM1, FM2, FM2+, AM3 y AM3+, e igualmente existen otro tipos.

Por parte de los chipsets, generalmente es una combinación de una o dos letras más un número de 2 o 3 dígitos. En Intel, algunos de los más utilizados son, Z170, H170, X99, Z97, H97, B150, h110 entre otros. Por el lado de AMD, los más comunes son, A50, A50M, A88X, A85X, A78, A75, A58, A55, A68H.

Recuerda, como siempre es muy importante que revises las especificaciones de la tarjeta madre y el procesador en conjunto para que escojas los modelos correctos de ambos componentes.

La velocidad

Cuando hablamos de velocidad en un procesador no lo hacemos en kilimetros por hora como en una automóvil, lo hacemos en frecuencia de megahertz y gigahertz.

La velocidad de un procesador es algo que, si no queremos complicarnos demasiado la existencia, debemos entender simplemente que a mayor el número de megahertz o gigahertz, mayor será el rendimiento y la velocidad de procesamiento que tendrá nuestro procesador. Aunque en ocasiones, la velocidad no quiere decir que realice más tareas en menos tiempo. Tal vez sea recomendable un procesador con más núcleos y menos velocidad, a uno con menos núcleos pero con mayor velocidad. Todo depende del uso que le vayamos a dar.

Debe de ser una relación costo-beneficio y de núcleos-velocidad para poder tener el que necesitamos y queremos.

Propiedades gráficas

Usualmente todos los procesadores poseen la capacidad de funcionar también como procesador gráfico para realizar alguna tareas sencillas que no requieran de mucha demanda de procesamiento de imágenes, videos o renderizados.

Cada procesador tiene capacidades distintas de poder gráfico y si no se va disponer de una tarjeta gráfica dedicada para gráficos, es recomendable revisar qué tipo de procesador gráfico tiene la unidad para que se puedan llevar a cabo la mayor cantidad de tareas sin la necesidad de invertir en más hardware.

Características extra

Muchas veces los procesadores soportan tecnologías adicionales, con las cuales se puede mejorar el rendimiento del mismo procesador o tal vez soportar tecnologías que otras compañías fabrican.

Un de las más comunes hoy en día, es la capacidad de hacer “overclocking” a la velocidad de la frecuencia del procesador para llegar a velocidades por arriba de lo recomendado o programado por los fabricantes. Esto puede tener consecuencias fatales para el procesador ya que se le está exigiendo más potencia de la cual está fabricado para ofrecer.

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