La información nos puede dar poder. Por ejemplo, un estudiante -hace unos años- trabajó en una universidad estadounidense sobre el tema de cómo hacer una bomba nuclear casera.

Curiosamente, cuando le faltaban los datos particulares para el tipo de explosivos que se necesitaban para crear las condiciones que formaran finalmente una bomba tan temible como ésta, el estudiante habló a una empresa de explosivos y quien le atendió le dio sin problemas los datos y el tipo de explosivos que necesitaba.

El trabajo de dicho estudiante entonces fue clasificado por las autoridades de la universidad y del propio gobierno estadounidense, como bloqueado para ser distribuido.

Y aunque esta medida es relativamente un paliativo, porque finalmente el cómo hacer una bomba atómica es del conocimiento de los científicos de las potencias que tienen este tipo de armamentos, es claro que es información que no se les debe dar a cualquiera.

Esto podría convertirse en un problema mayúsculo si, por ejemplo, algún grupo terrorista tuviese la posibilidad de armar un dispositivo nuclear casero, una “bomba sucia”, como le llaman, que bien podría activarse en una gran ciudad y matar a unos pocos miles en un área relativamente pequeña, pero que en términos generales, podría convertirse en un gigantesco problema mundial.

Por ello tal vez, las empresas que venden libros con información sobre cómo hacer bombas -ya no nucleares, sino caseras- están vetados de ser vendidos en los Estados Unidos. Estos manuales podrían ser muy valiosos para grupos terroristas o antagónicos, incluso pequeños. The Guardian, sin embargo, ha indicado que tres sitios en línea en el Reino Unido tienen en sus listados libros y manuales de cómo hacer bombas.

Algunos de estos libros se escribieron en los años 60, para el personal militar de los Estados Unidos e incluyen algunos como “Improvised Munitions Handbook, Boobytraps y Explosives and Demolitions. Pero desde el fin de la guerra de Vietnam, estos libros se han convertido en recursos populares para terroristas de todas las banderas e ideales. Thomas Maor, el hombre que asesinó al ministro Jo Cox, dijo tener una copia de Improvised Munitions, por ejemplo.

WH Smith, al saber de este asunto, cerró su sitio web por más de cuatro horas para eliminar de sus catálogos todas estas referencias de libros y manuales de bombas y explosivos. Sin embargo, aparentemente siguen apareciendo en los catálogos de Amazon y Waterstones en el Reino Unido.

“Ofrecemos millones de títulos en nuestro sitio web en el cual no tenemos, pero que podemos vender porque nos los manda algún distribuidor”, dijo un representante de WH Smith. “En esta ocasión un pequeño grupo de libros que violan nuestras guías éticas se han mostrado en nuestro sitio web y hemos procedido a eliminarlos”, concluyó.

Referencias: Engadget 

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