Con estos elementos: un globo, un GPS, una cámara fotográfica y cinta aislante, Robert Harrison ha logrado unas fotografías extraordinarias de la Tierra. Tan es así que incluso la NASA le llamó para preguntarle cómo lo hizo.

El responsable de este dispositivo tomó diferentes partes, con un costo de alrededor de 500 libras esterlinas, las que incluían los materiales ya mencionados y logró, a una distancia de 21.7 millas (unos 35 kms), sobre la superficie de la Tierra, impresionantes fotografías. Harrison es el director de tecnologías de información en Highburton, West Yorkshire, quien desde 2008 ha lanzado al espacio doce globos de gran altitud al espacio. Su sitio web es www.robertharrison.org.

Su pasatiempo comenzó cuando intentaba tomar fotos aéreas de su casa usando un helicóptero de control remoto. El experimento no funcionó y Harrison empezó a investigar la posibilidad de usar un globo metereológico para llevar una cámara. Las fotografías logradas son tan impresionantes que la NASA se puso en contacto con él. “Me hablo un hombre que trabajó para la NASA y estaba interesado en cómo tomamos las fotos“, le dijo Harrison al periódico The Times. “él quería saber cómo diablos le hicimos. Pensó que habíamos usado un cohete. Me dijeron que este tipo de fotos le habrían costado millones de dólares a la NASA“.

La realidad es que el sistema de Harrison consiste en una cámara Canon ordinaria, montada en un globo usado para el clima. Con software libre, bajado de Internet, Harrison reprogramó la cámara para que despertara cada cinco minutos, tomara ocho fotografías, un video y se desconectara por cierto tiempo. Un GPS le permitió seguir el progreso del globo con una precisión de unos 10 metros y poderlo recuperar en su regreso a la Tierra. La cámara y el dispositivo GPS estaban aislados, lo cual atrapaba el calor de los propios aparatos y le permitieron funcionar a temperaturas que en promedio están a -60 grados centígrados a esa altura de la atmósfera.

A nivel del suelo, el globo de helio tenía un metro de diámetro. En la medida que éste se elevaba, la presión atmosférica era menor y el gas dentro del globo se expandía de manera que llegó a tener un diámetro de 20 metros. Eventualmente el globo no pudo contener al gas y la cámara cayó a la tierra con un pequeño paracaídas. El lanzamiento del globo requiere de permiso de la Autoridad de Aviación Civil y Harrison viajó a Cambridge a uno de los dos sitios aprobados para este tipo de lanzamientos.

Al describir su primer lanzamiento exitoso, Harrison dijo “estabamos sentados en un pub local y yo quedé anonadado cuando vi las imágenes. Esto es para mí un logro de una vez en la vida“.

La oficina metereológica del Reino Unido manda globos similares cada día para medir el rango de condiciones climáticas pero Harrison logró un récord, es el primer vuelo en globo a 35 kms de la Tierra. Ahora Robert Harrison trabaja en un tercer modelo, el cual tiene una cámara con lente rotatorio y otro fijo, así como sensores de temperatura y humedad.

Fuente: TimesOnLine