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Jobs se despidió del mundo el tarde de ayer, sin embargo no cabe duda en que deja un gran legado en tecnología como un hombre visionario y un gran líder que ha logrado impactar la vida de muchos de nosotros. Creo que el momento que Apple tuvo impacto en mi vida fue cuando vi por primera vez la iBook G3 que venía en diferentes colores: Me enamoré… (Sí, soy niña).

De ahí al iPod, mi primer iPod fue un Shuffle que apenas le cabían 100 canciones, por supuesto que me sabía de memoria el orden y sabía en cuántos clicks llegaba de una a otra canción. Se me podía ir el día entero conectada en una especie de trance musical que me ayudó a encontrarme con mi parte creativa. En el recreo todos los días me apartaba del mundo a leer un libro o escribir poemas cursis. No les podría decir si ha sido algo positivo porque ahora la única manera que encuentro para concentrarme es esa.

De ahí al nano y luego el clásico que desaparecieron misteriosamente y de regreso al nano. El iPod, como dijo Tim Cook en la presentación del martes nos recordó lo mucho que nos gusta la música.

Cuando entré a la universidad probé por primera una Mac, por supuesto que no sabía ni como prenderla. Al poco tiempo conseguí una MacBook Pro, que tristemente falleció en un accidente aéreo. El tiempo que estuvo conmigo fue suficiente para apreciar lo que Apple hizo con su sistema operativo: una interfaz intuitiva que aprendes a usar muy rápido.

Realmente nunca me imaginé que Jobs se fuera tan joven, aunque la noticia ya era de esperarse tras su constantes licencias de ausencia y su desmejorado aspecto. Seguramente ha dejado las bases para que en adelante Apple siga sacando los productos a los que tiene acostumbrada a la toda la industria. Esperemos que el nuevo líder  logre llenar el gran espacio que deja el co-sembrador del manzanar.

Desde la Red…
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