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Las redes sociales, Facebook, Twitter, que son las dos más populares, tienen mucho éxito. Diariamente millones de personas -literalmente- entran a estos sitios y dejan mensajes, ponen videos o se enfrascan en discusiones que en algunos casos llegan a ser bizantinas. El punto es que pienso que estas redes tienen éxito porque de alguna manera nos hace pensar que no estamos tan solos en la vida. De pronto vemos fotos de amigos a los que les habíamos perdido la pista o bien, alguien pone imágenes de la última boda a la que asistimos y que la pasamos muy bien.

Pero como todas las tecnologías en Internet, tiene sus bemoles. Hay quienes -por ejemplo- ponen anuncios falsos solamente para que les den “me gusta”. Caso típico es el poner una imagen de un celular o una computadora costosa, indicando que las regalarán por alguna razón extraña a unas 177 personas, las cuales entrarán en una rifa si comentan o dan “like” al anuncio. Desde luego que jamás regalan nada y lo único que esos personajes querían era tener muchos “me gusta” porque en muchos casos es un argumento para vender publicidad: “mira”, le dicen al cliente, “si te anuncias con nosotros podemos garantizarte 70,000 personas que verán tus productos”. Por supuesto que esto es un sucio truco.

En épocas electorales, se llenan las redes sociales de carteles de corte político, apoyando a un candidato X y denostando a un candidato que no sea el nuestro. Ahí surgen discusiones pasionales sobre las bondades y virtudes de los diferentes candidatos y finalmente mucho de ese intercambio de ideas se transforma en insultos de unos a otros: Fulanito es un imbécil porque le va al candidato X y sutanito es un tarado porque le va al candidato Y.

Y puedo entender que estas discusiones se pongan ríspidas, pero no significa que no pueda haber un intercambio de ideas. Lo malo es que entran los insultos y créanme, agredir verbalmente (por escrito) a algún interlocutor, desde la comodidad de mi casa y computadora parece muy fácil. Mucha gente se transforma y es literalmente otra persona cuando discute por las redes sociales. Florecen los insultos con mucha facilidad y cuando esto pasa, ya se echó a perder el asunto. Ya lo mejor es retirarse para evitar a estos personajes que, a falta de argumentos, llenan la pantalla de agravios.

Yo creo que las redes sociales pueden servir para muchas cosas, además de las mencionadas, las cuales pueden verdaderamente ser útiles. Por ejemplo, intercambiar ideas, incluso en temas conflictivos nos puede enseñar el punto de vista de nuestros interlocutores y además, enseñarnos a redactar bien nuestras ideas. En toda discusión, sobre todo si es por escrito, uno debe aprender a expresarse adecuadamente para que quienes nos leen (y nos contestan), nos entiendan. Si no podemos hilar nuestras ideas en palabras, pues no podemos discutir adecuadamente y lo más probable es que nos hartemos y dejemos la discusión, o peor aún, contraataquemos con ironías y sarcasmos si no es que con insultos. Las redes sociales nos están dando una oportunidad de oro para mejorar nuestra ortografía y redacción, las cuales se adquieren de muchas maneras, pero que puede uno ayudarse de leer más en las mismas redes sociales, pues de tanto ver las palabras, empezamos a acordarnos cómo se escriben.

Por ello, pensemos en levantar el nivel de las propias redes sociales, que a veces cae en lo baladí, en las trivialidades, en los engaños y en la estupidez total. Internet nos ha dado una oportunidad que antes no se tuvo: poderse expresar libremente. Saquemos provecho de esto y probablemente a la larga podamos hacer de las redes sociales un entorno productivo, de interés, que vaya más allá del anuncio falso, de la foto graciosa o la vacilada del video que”ha enumudecido a Europa”.

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