El ser humano tiene una capacidad única: la de buscar sacar ventaja de todo, la de sacarle jugo hasta la última gota. Y esto se ve por ejemplo en los juegos de azar. Más de uno ha intentado vencer a la banca en Las Vegas y sin esfuerzo, hacerse de mucho dinero. Muchos son los que han buscado métodos para ganar en la ruleta, por ejemplo, y existen todo género de métodos supuestamente matemáticos, los cuales en general no parecen jamás funcionar en la vida práctica, aunque hay interesantes esfuerzos en este sentido, como el de los estudiantes del MIT involucrados en un proyecto para ganar en el Blackjack.

En este sitio se les ha ocurrido usar la electrónica parar tratar de predecir en que octante caerá la bolita de la ruleta. El sistema usa dos computadoras que caben en un zapato. La primera usa un procesador 6502 (como el que tenía la Commodore 128 o la Apple II) y lo lleva un observador cerca de la ruleta. El observador medirá el movimiento de la rueda y la pelota usando un interruptor que está dentro del zapato, cerca del dedo gordo del pie.

Se trata pues de predecir dónde aterrizará la bola de la ruleta y el sistema del observador manda una señal al zapato del que está jugando. El cómplice, en la mesa de juego, siente un patrón único en el pie, quien le dice cuál es el octante más probable en donde caerá la bolita y rápidamente pondrá su apuesta hasta que el croupier le diga: “no va más”…

Hay problemas ingenieriles que resolver. Como todos los dispositivos electrónicos están prohibidos en las mesas de juego, el dispositivo electrónico del que hablamos debe caber, esconderse en el zapato y no incomodar al caminar. Igualmente, debe estar en un empaque que no sufra por el propio sudor del pie y las baterías deben poderse cambiar fácilmente, incluso en algún baño del casino.

Este dispositivo se diseñó y construyó durante los años setentas en Santa Cruz, California, aunque su uso, evidentemente, es ilegal en los casinos.

Referencias:

Eudaemons