Es cierto que ahí vamos todos, pero mientras llega ese momento, me ha tocado estar de cerca en varios fallecimientos, tanto de familiares directos como de amistades. En general, son momentos difíciles y, dependiendo de los motivos de la muerte y las circunstancias, van desde un “ya descansó” hasta un “se fue antes de tiempo”.

Lo tradicional dentro de la clase media en este país es que el cadáver se lleve a una funeraria y ahí sea “velado”. Todo esto bajo la tradición católica, me imagino. Generalmente hay una misa de “cuerpo presente” y después parte el cortejo fúnebre al panteón para el entierro. Si se decide por la cremación, la cual yo estoy totalmente a favor, entonces ya no hay que ir al cementerio y los deudos se llevan las cenizas a casa.

Hasta ahí un brevísimo resumen de cómo es el proceso cuando alguien muere (bueno, me faltó lo oficial, que es obtener el acta de defunción de parte de las autoridades) y, claro, estoy generalizando. Hay muchas variaciones dependiendo de la condición social y la religión.

En todo esto, la tecnología la verdad es que poco ha influido. Sí es cierto que ahora como todo es tan impersonal y tan frío, cuando alguien muere llegan muchos mensajes vía Facebook, pero, ¿eso sustituye a la visita física en los momentos difíciles? Obviamente no.

Antes, en la antigüedad, en los periódicos se publicaban las famosas “esquelas” que eran avisos de muerte. Mientras más grande, más importante el que se había muerto. Hoy, aunque se siguen publicando, ¿quién lee periódicos en papel? Exacto, mucha menos gente y es obvio más rápido enterarte que alguien falleció vía red social que viendo el anuncio de su deceso.

Algunas empresas de servicios funerarios ofrecen la posibilidad de escribir condolencias para los familiares. Gayosso, la de más tradición y prestigio en el país, incluye en su sitio (bastante feo, por cierto) la opción de escribir un mensaje electrónico. Busqué en unos cinco o seis y no encontré ninguno. Es decir, creo que nadie entra a la página para escribir sus condolencias sobre la muerte de la persona. Incluso por ahí escuché que tienen planes de hacer un streaming del velorio, para los que no pueden asistir físicamente.

Creo que nos estamos pasando con esta forma de demostrar solidaridad con la familia. Lo más sensato es acudir personalmente ya sea a la agencia funeraria o después a una misa si es que hay. Todo lo electrónico en estos casos se vuelve más frío que de costumbre y la verdad es que no veo por donde pueda aprovecharse el uso de celulares e Internet.

Es cierto que los familiares que están lejos y no pueden viajar podrán aprovechar estos medios para hacerse presentes, pero nada mejor que una auténtica llamada telefónica en la mejor oportunidad para expresar con palabras cálidas lo que realmente queremos.

¿Quién vería el stream de un velorio? No tengo idea, pero no se me ocurre que tenga éxito, a menos de que la gente realmente no tenga nada que hacer y lo único que quiera es “ver quién fue”, en lugar de retomar el sentido original de este evento, que es mostrar condolencias y solidaridad con los deudos.

Referencia: Forbes

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