Para muchos este nombre no dice nada, pero Karlin es uno de los pocos que estudiaron el teléfono y del cómo hacerlo más amigable a los usuarios. John Karlin tenía un doctorado en psaicología matemática. Eras ingeniero eléctrico de profesión y además un profesional del violín. Curiosamente era virtualmente deesconocido para el público en general, pero muchas de sus contribuciones están con nosotros cotidianamente.

Karlin fue quien mejoró el teléfono con botones y fue el primero en introducir la noción de las ciencias del comportamiento respecto a lo que la gente usa y cómo lo usa, particularmente el teléfono.

Este año se cumplen los 50 años de la introducción del teléfono de botones (usando tonos). El diseño rectangular del teclado numérico, la forma de los botones e incluso la posición de los números con “1-2-3” en la parte superior son parte de la investigación empírica conducida por Karlin.

La herencia de dicha investigación se extiende hoy día más allá del teléfono. El diseño de Karlin del teclado es un estándar internacional en muchísimos dispositivos. El Sr. Karlin, quien trabajó desde 1945 hasta su retiro, en 1977, en los Laboratorios Bell, es considerado el padre de la ingeniería de los factores humanos en la industria norteamericana. Esto es una rama de la psicología industrial que combina experimentación, ingeniería y diseño de productos, que se preocupa además por la facilidad de uso en un  tema que siempre se ha considerado complejo: la interacción hombre-máquina. Se busca además mejorar la tecnología incluso en lo que se refiere a la ergonomía. Por ejemplo, el departamento que encabezaba Karlin en los Laboratorios Bell se ocupaba de la longitud óptima del cable del teléfono en casa.

Karlin nació el 28 de febrero de 1918 en Johannesburgo. Obtuvo la licenciatura en filosofía, psicología y música, y un título de maestría en psicología, ambos de la Universidad de Cape Town. Entre sus estudios combinaba su amor por la música y tocaba el violín en la Cape Town Symphony Orchestra y en el Cape Town String Quartet. Se mudó a los Estados Unidos e hizo el doctorado en la Universidad de Chicago en 1942. Fue entonces investigador asociado en Harvard poco después. También estudió ingeniería eléctrica en el Massachusetts Institute of Technology.

En la época de la Segunda Guerra Mundial, hizo investigación en psicoacústica, que fue vital en el esfuerzo de la guerra. En 1945 se unió a los laboratorios Bell y fue el primer psicólogo investigador en el staff de dicha empresa. Pasó sus primeros años trabajando en problemas de acúistica telefónica.

John Karlin se dio cuenta pronto de que la dinámica de usar el teléfono iba más allá de escuchar y hablar. En 1947 convenció a la empresa de crear una unidad, originalmente llamada User Preference department, y más tarde, Human Factors Enginering, para estudiar estas cuestiones, Karlin fue la cabeza de ese departamento en 1951.

En uno de sus primeros experimentos, el equipo de Karlin se propuso estudiar el tamaño adecuado para la longitud del cable del teléfono. En las propias oficinas de Bell los investigadores fueron acortando -sin que lo supieran los trabajadores- la longitud del cable, que era de un metro aproximadamente. Quitaban una pulgada por día. Nadie lo notó hasta que los teléfonos perdieron unos 30 cms de cable. Desde entonces los teléfonos tuvieron cables más cortos.

Pero quizás el reto más importante de Karlin fue el advenimiento del teléfono de botones, oficialmente introducido el 18 de noviembre de 1946 en dos comunidades de Pennsylvania, Carnegie y Greensburg. Ese mismo año, un ingeniero de Bell patentó un modelo con botones, pero nunca llegó a comercializarse. A fines de los años cincuenta, cuando los teléfonos de tonos reemplazaron a los de discos por ser estos mucho más rápidos para marcar, el grupo de Karlin empezó un erstudio sobre la forma que debía tener el teléfono. El diseño al que llegaron es omnipresente hoy día incluso.

Karlin se casó dos veces, la primera con Jane Dagget, de quien se divorció. Le sobreviven su segunda esposa, Susan Leigh, con quien se casó en 1963; una hija de su primer matrimonio, Bonnie Farber; tres hijos de Leigh; seis nietos y tres bisnietos.

Referencias:

NYTimes