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El Nintendo 64, esa consola amada y odiada por muchos, cumplirá 20 años este 2016. El hardware que revolucionó la industria de los videojuegos llegó a Japón en junio de 1996 y en septiembre del mismo año a América.

La quinta plataforma casera de Nintendo fue desarrollada como sucesora del SNES y para competir con el Saturn de Sega y el PlayStation de Sony. Incorpora en su arquitectura un procesador principal de 64 bits, el soporte de almacenamiento de los juegos es en forma de cartuchos, una decisión extraña de Nintendo, ya que la industria ya estaba transicionando a la tecnología más barata de los CDs, lo que hizo que los costos de producción se incrementaran considerablemente.

Aún así, el Nintendo 64 nos entregó varias joyas, algunas de ellas en su propio lanzamiento, y a continuación listamos algunas, las cuales, al igual que la consola, también cumplen 20 años este 2016.

Super Mario 64

En el SNES imaginábamos que las nuevas consolas traerían gráficos realistas pero en 2D. Sí, ya habíamos visto juegos de pelea como Virtual Fighter, pero no era algo que pensaras para el género de plataformas.

Es entonces cuando llega Nintendo y nos sorprendió con Super Mario 64. Ver a Mario en esos entornos nos voló a todos la cabeza. Rompía paradigmas al mismo tiempo que marcaba una nueva ruta a seguir en el diseño de videojuegos. Fue el primer título grande que llegaba al 3D y lo hacía de manera perfecta pensando en todos los detalles.

El control era perfecto (en aquella época), pensado para un mundo en 3D. La llegada de los sticks a los controles, el hecho de pensar en una cámara que nos mantuviera siempre atentos a los eventos en pantalla y que nosotros pudiéramos controlarla, fueron simplemente elementos que cambiaron para siempre nuestra visión de los juegos de este género.

Wave Race 64

Otro juego único del Nintendo 64 fue Wave Race 64, un título enfocado en carreras de motos acuáticas. Los juegos de temática similar hasta entonces flojeaban quizás en el mismo aspecto: la representación del agua. Y esto lo entendió el equipo liderado por Shigeru Miyamoto, puesto que consiguió la simulación de agua más impresionante vista jamás (en cuanto a físicas, no hablamos de hiperrealismo).

Las carreras nos hacían estar pendientes del oleaje, de los corredores, y de las boyas que marcan el circuito sobre el tapete del mar. Tampoco nos podemos olvidar de los divertidísimos saltos que podíamos hacer a lomos de nuestras motos acuáticas, algo impresionante de ver en aquella época.

Gráficamente era una maravilla, pero sus canciones, desde la primera hasta la última, merecen ser recordadas por su calidad y de lo fácil que era que se te pegaran en tu cabeza para que las tararearas todo el día.

Star Wars: Shadows of the Empire

La idea de este juego comenzó a gestarse en 1994, con la idea de hacer una historia paralela a las películas que vimos en el cine, por lo que se descartó el uso de personajes principales, escogiéndose finalmente a uno secundario, Dash Rendar, quien cuenta con una nave muy parecida a la del Halcón Milenario de Han Solo.

Gráficamente se le podría calificar como un juego bastante decente, aunque tiene algunos niveles espectaculares por su amplitud, como son el primero, el de la batalla de Hoth o el último. Sin embargo la mayoría de niveles eran pasillos y pasillos salvo algún acantilado o los escenarios de los jefes, aunque también cabe destacar que el modelado de naves y enemigos eran muy buenos también.

Al final del día era un juego de los más variados en cuanto a jugabilidad, pero también de los más cortos y con un manejo un tanto difícil, algo que compensaba un poco el soundtrack creado por el famoso compositor de cine Joel McNeely.

Pilotwings 64

Después de una entrega para el SNES, el equipo de Nintendo en 1996 lanzó una nueva aventura de Pilotwings para la nueva consola que en ese entonces poseía un radiante joystick para un mejor control de aviación.

La trama era muy simple, tenías seis pilotos a escoger y con cada uno de ellos tenías que superar pruebas para conseguir tu licencia de vuelo en diferentes escenarios, con diferentes vehículos, como un jetpack, un planeador y un helicóptero.

La verdad es que era un verdadero deleite surcar los cielos con cualquiera de estos vehículos, ya que la música era perfecta compañera de tu experiencia mientras surcabas los escenarios, los cuales eran bastante extensos y que te transportaban a nuevas locaciones.

Killer Instinct Gold

Killer Instinct resultó ser uno de los juegos de lucha más aclamados del SNES y también formó parte del tándem victorioso que Rare ofreció al mundo durante su renacer en SNES. Killer Instinct Gold fue la continuación directa de aquella primera entrega en el ámbito consolero, aunque en esta ocasión, la saga se desplazó al Nintendo 64.

Además de nuevos luchadores y escenarios de lo más diverso, Killer Instinct Gold incorporó algunos modos de juego que servían para alargar la vida del juego más allá del clásico torneo contra los demás oponentes.

Killer Instinct Gold cargó con la responsabilidad de mantener en alto el orgullo de una saga que hasta ahora se ha paseado con éxito. Es el ilustre encargado de inaugurar el género de lucha en el Nintendo 64 y por si esto fuera poco, también sirvió de carta de presentación para una compañía tan emblemática como Rare dentro del catálogo de los 64 bits.

Mario Kart 64

La llegada de Nintendo 64 en el año 1996 supuso un importante avance técnico que obligó a todas las franquicias de la compañía a dar el gran salto a las tres dimensiones. Por supuesto, los karts no faltaron a la cita y solo unos meses después del estreno de la consola llegó Mario Kart 64, suponiendo la que probablemente ha sido la evolución más significativa que ha experimentado la franquicia. Nueve millones de copias vendidas le dieron la razón.

Lo primero que saltaba a la vista, evidentemente, eran esos escenarios poligonales que aportaron múltiples niveles y posibilidades impensables para los circuitos de SNES. Los corredores y los objetos equipados siguieron siendo sprites en 2D, pero eso no afectaba en absoluto al gran avance técnico que dio la serie, el cual a su vez era también un avance en diversión.

Un gran acierto de este capítulo fue el de reducir las carreras de cinco a tres vueltas, ganando así mucha inmediatez y efectividad. Por supuesto, gran cantidad de objetos se estrenaron aquí, así como las temibles cajas falsas que tantos estragos causaban al corredor despistado.

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