Es probable que uno de los primeros juegos de video que tuvieron los teléfonos celulares fue el de la víbora, serpiente o culebra. A pesar de ser un juego de los años 70s del siglo pasado, su popularidad se mantuvo y Nokia lo incorporó «de fábrica» en sus primeros teléfonos, en 1998.

En este videojuego, el jugador controla una larga y delgada criatura, semejante a una serpiente, que vaga alrededor de un plano delimitado, recogiendo alimentos (o algún otro elemento), tratando de evitar golpear a su propia cola o las «paredes» que rodean el área de juego. Cada vez que la serpiente se come un pedazo de comida, la cola crece más, provocando que aumente la dificultad del juego. El usuario controla la dirección de la cabeza de la serpiente (arriba, abajo, izquierda o derecha) y el cuerpo de la serpiente la sigue. Además, el jugador no puede detener el movimiento de la serpiente, mientras que el juego está en marcha.

Programar un juego de esta naturaleza no tiene demasiada complejidad y por ello es casi un ejercicio común de programación. Ya alguien se preguntó si una tarjeta Micro:Bit BBC, que está diseñada para la enseñanza, podría tener un juego como el de la serpiente. Y a pesar de que la disponibilidad de la tarjeta de la BBC es reducida, Martin O’Hanlon se hizo de una y como primer proyecto «serio», decidió hacer el famoso juego.

El siguiente video muestra su trabajo:

Para quienes son nuevos en esto, la Micro Bit es un sistema ARM embebido, con un conector de 23 pines para entradas y salidas, con BlueTooth y conectividad USB. Tiene además un buen número de sensores y un display de 25 LEDs. Evidentemente la «pantalla» es muy chica pero aún así se pueden hacer cosas interesantes. Martin se las ingenió para subir el código hexadecimal a la memoria de la tarjeta y mostró que se puede hacer al menos un juego «jugable».

Martin ha puesto disponible su código a todo aquel que quiera echarle un ojo, pero claramente se necesita una tarjeta Micro Bit, la cual ya debería estar en las tiendas especializadas de electrónica digital. Por el momento quienes tienen acceso a estas tarjetas son los profesores y estudiantes del Reino Unido y se espera que en poco tiempo esta tarjeta sea tan popular como la Raspberry Pi. De hecho, la Micro Bit corre Python (llamado micro python), por lo que en principio, a partir de esto, «el cielo es el límite». Vamos, se puede programar un sinfín de cosas. Es claramente un diseño para aprender las artes de la programación, pero considerando su conectividad, sé que en poco tiempo veremos interesantes desarrollos en este sentido.
Referencias:

HackADay