Por un par de horas, casi al final de la semana, hubo rumores sobre la tablet Xoom de Motorola, la cual tendría un precio de 1199 dólares, al menos en Best Buy (estamos hablando de Estados Unidos).  Sin embargo, la página de pre-pedidos desapareció y los expertos entonces sugirieron que la Xoom costaría “solamente” unos 800 dólares (aunque no hay confirmación oficial a esto).

El iPad más económico cuesta 499 dólares, pero se dispara a 829 dólares si se quiere el modelo más poderoso. La Galaxy Tab cuesta unos 600 dólares, evitando el contrato de dos años. Hay rumores de que la PlayBook de RIM costará alrededor de 500 dólares, lo cual se posicionaría en competencia contra el iPad más barato. Esto parece ser un paso en la dirección correcta, pero lejos aún de sentirse culpables al comprarse una tablet a los precios actuales, a menos que usted sea un sheik de Arabia.

La Galaxy Tab pesa 368 gramos. Si se decide invertir el equivalente en peso en plata pura, le costará la mitad del precio de dicha tablet (356 dólares por 368 gramos de plata contra 600 dólares por la Tab a 0.97 dólares por gramo de plata).

Los iPad más poderosos, con solamente Wi-Fi, son más costosos que su propio peso en plata: 659.60 dólares por 680 gramos de plata contra 699 dólares por una iPad de 64 Gbytes con sólo Wi-Fi.

Pero las comparaciones con los metales preciosos no necesariamente son justas. Además, cuando se invierte en una tablet hay que pensar seriamente en la posibilidad de robo. Como la joyería, las computadoras tablet son altamente portátiles simplemente por diseño. Un periodista en Nueva York usaba una en el metro, en el parque, en los autobuses. Hasta que en un particular viaje en autobús, en una parada, un ladrón le arrebató de sus manos la tablet y desapareció con ella. Al menos en el robo no lo amagaron o lo pusieron contra la pared, o lo agredieron físicamente.

La gente habla entonces de asegurar el equipo como un tipo de defensa contra hurto, pero aunque pueda reemplazar la aseguradora el equipo robado, no hace nada para olvidar el mal rato cuando alguien decide robarle su tablet en la modalidad que sea. Para colmo, sí podrán restituirle el equipo, pero la información en la máquina robada ¿quién se lo recuperará?

Hoy día es un hecho de que los altos precios de las tablets las dejan fuera del mercado de los negocios, especialmente en estos climas económicos, nada benignos. Los empleadores están adoptando incluso esquemas en donde los trabajadores traen sus propios dispositivos tecnológicos para ser usados en sus respectivos trabajos.

En última instancia, sin embargo, el peor problema con los altos precios es que crea un nicho elitista para las tablets. Pareciera que los fabricantes han decidido apostar a la exclusividad: vender pocas tablets sacando altas utilidades por unidad vendida. Bajo ese principio, el “tablet computing” no es la mejor plataforma a adoptar.

Por supuesto que hay tablets baratas, pero el mercado se ha llenado de todo género de dispositivos malísimos, tanto en hardware como software. De hecho, ninguna de esas tablets económicas le hace un favor a este mercado.

Los fabricantes pueden justificar por qué sus tablets son costosas. Las pantallas capacitivas multitáctiles no son baratas. Tampoco parecen ser los procesadores para estos dispositivos o la tecnología de almacenamiento de memoria Flash que usan. No obstante esto, se siente como si los fabricantes usaran el iPad de Apple como un modelo a seguir en forma y diseño, pero también en lo que se refiere a precio. Si Apple puede hacerlo, ¿por qué no podemos hacer lo mismo nosotros? deben pensar.

Esto claramente significa ignorar por qué Apple puede hacer esto y los demás no. El fabricante de la manzana le ha tomado 30 años educar a sus clientes para que aprecien su marca. Las compañías conocidas más por la fabricación de teléfonos celulares o televisiones, no tienen nada que ver con la filosofía que Apple ha marcado durante toda su existencia.

Más triste es, por supuesto, saber que los presidentes de esas empresas están frecuentemente cegados a este argumento. Para el CEO de cualquier empresa de electrónica, es claro que éste es el mayor fanático de su propia marca, y por ende creen que pueden actuar de esta manera elitista, asumiendo que sus clientes considerarán el alto valor que el propio CEO le da a los productos de su propia compañía.

Si usted se sienta a usar un iPad de cerca de los 1000 dólares, mucha gente le envidiará. Algunos pensarán que es usted un idiota pero muchos secretamente, entenderán que usted tenga semejante equipo de cómputo. Pero usar una tablet de casi 1000 dólares en hardware de Motorola, la misma compañía que hace los teléfonos baratos que usan las mamás de muchos de nosotros, porque ellas no entienden de tecnología, parece excesivo. En estos términos probablemente todos coincidan en que el usuario de una tablet de esas es un idiota, sin importar qué tanto pueda decir sobre las maravillosas características técnicas del equipo.

Esto es el principio de los días de las tablets y mucho de lo que se ofrece se acerca a los límites de esta tecnología, por lo cual probablemente por ello se vean estos precios tan altos.  La pregunta es si esta moda podrá mantenerse lo suficiente para que las tablets se queden en el gusto del consumidor hasta que, eventualmente, bajen los precios. Esto podría sin embargo, tomar años.

Fuente: PCWorld

Foto: Gizmodo

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