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Dispositivos como el Kindle o el Sony Reader son dos de muchos que están en el negocio de los libros electrónicos o e-books. Por una parte, estos gadgets permiten tener cientos de libros en una maquinita que es del tamaño de un pequeño cuaderno. Permite en muchos casos subrayar el texto que se está leyendo, poner notas al margen, sacar ventaja pues de lo que el software actualmente permite hacer y además, llevar prácticamente una biblioteca entera de libros en un solo cuaderno. Sin duda eso suena notable.

Sin embargo, pensemos a futuro. ¿Qué pasa si se descarga totalmente el Kindle? ¿Se quedarán guardados todos los libros que compré a Amazon de esta manera? Supongamos que no es así. ¿Amazon me permitirá bajarlos de nuevo? ¿Qué dificultades traerá aparejadas esto? O pensemos en un escenario aún más dramático. Se moja el Kindle (o lo dejo en el coche y se calienta lo suficiente), y se estropea. Si se moja un libro probablemente quede como un “acordeón“, pero aún así podré leerlo. En el caso de los libros electrónicos, si el dispositivo que los contiene se daña, ¿cómo podré recuperar los libros adquiridos?

Tengo la impresión que en el caso de los libros se pretende tratarlos como bienes que se consumen y se tiran, como pasa por ejemplo cuando se descompone una calculadora básica. Resulta más barato y fácil comprarse una nueva que mandar a arreglar la que se estropeó. Me pregunto si por ejemplo, soy estudiante en alguna universidad y tengo mis libros de texto en un dispositivo para libros electrónicos, probablemente podré hacer consultas más rápido, llevar todos los libros que tengo que leer para las diferentes asignaturas sin necesidad de cargar con ellos, en el sentido estricto de la palabra y ahí todo se ve conveniente. Pero cuando termine los cursos ¿dejaré arrumbado el Kindle? ¿Qué pasará con todos esos libros de texto que probablemente ya no consultaré? ¿Será el equivalente a tirarlos? Por ejemplo, mis libros de física ahí están físicamente en un librero. No los consulto diario pero de vez en cuando me gusta leer alguno de los capítulos de personajes como Feynman, por mencionar a alguno. Si estos libros estuviesen en formato eletrónico, ¿no tendría que estar preocupado porque mi lector de libros electrónicos no fuese a fallar en algún momento? Y a todo esto, ¿cuál será la vida útil de un dispositivo como el Kindle?

Todas estas preguntas me hacen dudar que dicho aparatito sea tan revolucionario. Considerando que no se puede hacer respaldos de la información que hay en el Kindle, debo confiar en que no fallará o en que Amazon me seguirá dando soporte. Si es así, ¿por cuántos años? ¿de por vida acaso?

Pero usted, lector, lectora de unocero.com, ¿qué piensa?

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