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Con la llegada del iPad al mercado, muchos fabricantes vieron en este nicho del consumidor final una gran oportunidad de negocios. La tableta de Apple fue —y sigue siendo— la más vendida y probablemente la de mayor calidad en el mercado. Además, hay que reconocerlo, el modelo de negocios para bajar aplicaciones al nuevo dispositivo resultó un verdadero éxito para Apple y hoy todos los demás fabricantes de dispositivos móviles buscan copiar este modelo de negocios.

Microsoft anunció, sin mucho bombo y platillo, su tablet llamada Surface, quizás en alusión a su mesa multitáctil de lo que denominó hace unos años, el surface computing.

Aunque no he tenido oportunidad de ver directamente la tablet de Microsoft, está claro que la máquina se ve hecha con cuidado y esmero y que es parte de una larga estrategias en donde pretenden posicionar Metro como la interfaz que compartirán todas las plataformas.

La idea parece sencilla: Úsese Metro, ya sea en el teléfono inteligente, en la tableta o en la computadora de escritorio. Así, el usuario verá siempre la misma experiencia. Y si a esto agregamos que se puedan sincronizar los datos entre los diferentes dispositivos y máquinas, entonces —debe suponer Microsoft— la gente nos seguirá con más fidelidad que nunca y nuestros sistemas operativos seguirán dominando el mundo, pero para que la tablet de Microsoft sea un éxito, no parece bastar esta estrategia, sino lo que puede ofrecer un equipo de esta naturaleza a quien la adquiera.

Si consideramos que como cualquier equipo de cómputo su poder se basa no sólo en una buena interfaz con el usuario, sino con la cantidad de aplicaciones que el usuario pueda comprar/descargar, entonces evidentemente Microsoft tiene que hacer un muy buen esfuerzo para que desarrolladores terceros decidan hacer software para esta tablet.

La mesa está servida, en cierta medida: Microsoft permite descargar gratuitamente Visual Studio Express 2012, que permite crear apps para Windows Phone 7, por ejemplo, y, por ende, para la interfaz Metro en pleno. De esta manera es probable que programar para la tableta Surface contenga los mismos procedimientos y un API muy parecido, sino es que igual. Desde luego que al sacar este dispositivo, Microsoft esto ya lo tiene bien pensado.

Aunque, si quiere Microsoft atraer a los desarrolladores quizás deba conceder y cambiar sus políticas en el ámbito de la tienda de apps. Por ejemplo, tal vez deba reducir la cuota para ser parte de la tienda de apps de Microsoft como desarrollador o dar más herramientas y alternativas para que los programadores sientan que hay un atractivo extra para entrarle a programar para Surface. De alguna manera, pienso, deberá conceder que entrar al mercado de las tablets a estas alturas parece relativamente tarde y para que la gente se decida a hacerse de una tablet Surface, tiene que tener muchos programas, incentivos o algo diferente que cambie el fiel de la balanza a favor de Microsoft y no del iPad.

A mí, sin embargo, no me queda aún muy claro si la salida de la tablet de Microsoft al mercado no es una jugada muy atrevida. Aún no se tiene Metro en las máquinas y lo más que se tiene es la versión preview de Windows 8; además, este esquema que Microsoft quiere imponer apenas empieza. Así que habrá que esperar a ver qué pasa.

La empresa de las ventanas ya en otros ámbitos intentó competir contra Apple, por ejemplo con el Zune, en los dispositivos reproductores mp3 y la realidad es que fracasó estrepitosamente. ¿Le pasará algo así a Surface o finalmente el mercado aceptará la propuesta de Microsoft? Sólo el tiempo dirá.

Mientras tanto, vean la fallida presentación de la Surface tablet por los amigos de Redmond. He aquí el video:

Desde la Red…
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