Las redes sociales, en especial Twitter, han empoderado al ciudadano de una manera sin precedentes. Y esto no es ajeno a la vida política de los países. Las nuevas estrategias políticas han tomado a estas redes como un importante eslabón para interactuar con la gente y poder profundizar el impacto de sus campañas bajo un esquema de diálogo bidireccional. Al empezar el proceso de elecciones 2012 en México, este tema parece cada vez más importante.

En el caso mexicano, los aspirantes a candidatos a la Presidencia de la República han tenido altibajos ya que al estar inmersos en la política han sido blancos de ataques, burlas, troleos y demás, y en algún momento han respondido o no respondido de una forma equivocada. Sin embargo, son cada vez más los que han recurrido a especialistas en estas redes para poder interactuar con los ciudadanos de una manera más fructífera e informal, y a la vez poder utilizar a las mismas como un termómetro del sentir de las masas conectadas (wisdom of the crowds), que no necesariamente es el sentir de la ciudadanía en su conjunto.

Por ejemplo, varios de estos presidenciables cuentan con diversas cuentas de la misma persona donde no queda muy claro si son ellos los que las manejan personalmente, e incluso menos de la mitad tiene cuentas verificadas por Twitter, lo cual les resta credibilidad. También es cierto que algunos siguen en labores, como funcionarios públicos, por lo que no han podido o debido enfocarse a su precampaña en medios digitales.

Resaltan dos presidenciables que han mostrado una estrategia de campaña tanto online como offline, como es el caso de Manlio Fabio Beltrones del PRI que nos tapizó de espectaculares y anuncios con el contacto a sus redes sociales; y por otra parte, Josefina Vázquez Mota que ha estado muy activa en las redes sociales en las discusiones del proceso de elección de candidatos del PAN, a la vez que asiste y cabildea al interior de su partido. No obstante, aún falta para la elección de candidatos de sus partidos.

En el caso de Enrique Peña Nieto, esta semana comenzó a rondar en los medios digitales su nueva cuenta de twitter, @EPN, en la cual decidió hacer un stream corto en vivo para confirmar que será él mismo quien lleve la cuenta. Adicionalmente, ya existen varias cuentas del aspirante del PRI no oficiales como del resto de sus contrincantes políticos.

La democratización de estas redes sociales presenta un riesgo a los políticos tradicionales que están acostumbrados al discurso 1.0, en el que empujan la información hacia los medios, mientras que los más innovadores están descubriendo las oportunidades que brindan estas redes para interactuar con la opinión pública, generar debate de ideas, a la vez que es posible apropiarse de las mejores iniciativas ciudadanas.

Por su parte, las casas encuestadoras tienen una mayor competencia dentro de estos nuevos medios, al igual que la prensa escrita y la radio la tienen con los sitios web y los podcasts. Por ello, también es importante que las casas encuestadoras se sumen al tren de la innovación, el cual abre más oportunidades y el mayor riesgo sería no modificar su estrategia actual.

Por último, la privacidad de las redes sociales es un problema generalizado y no únicamente de las figuras públicas. La solución comienza en la autocensura; sin embargo, al existir la posibilidad de capitalizar políticamente con la vida privada de los actores se torna en una guerra sucia, ya sea que el contrincante sea el que invadió la privacidad o que el mismo político haya sacado raja política de su vida privada como, por ejemplo, los recientes matrimonios tanto de Marcelo Ebrard como de Enrique Peña Nieto.

Entonces, ¿cuál crees que sea la mejor estrategia digital a seguir en estas próximas elecciones?

 

 

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