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En algún momento de su viaje de 5 años, los exploradores de Marte Opportunity y Spirit se han visto atrapados por distintos obstáculos: desde rocas hasta arena, pasando por lodo y hoyos.

De estas peripecias se han aprendido muchas cosas y los científicos en la NASA están desarrollando nuevos prototipos para las futuras misiones de exploración. Entre estos nuevos exploradores podemos encontrar robots que pueden escalar paredes de rapel tal como lo haría una persona, otro dedicado a librar barrancos para tomar fotos, otro para saltar obstáculos sin perder el “equilibrio” y otro que será capáz de transportar personas y equipo en el suelo lunar.

Los diseños de estos prototipos están basados en comportamientos comunes en la naturaleza y también de cómo nos movemos los humanos en situaciones extremas como el alpinismo.

En este momento hay varios robots que ya están haciendo pruebas en terrenos similares a los que enfrentarían en Marte o la Luna, como montañas en Noruega.

Pero como dicen que una imagen vale más que mil palabras, les voy presentando a los nuevos integrantes de la misión de exploración de la NASA:

CLIFFBOT (a.k.a. robot del barranco 🙂

Debido a que una de las tareas más difíciles para un explorador ha sido históricamente la de subir y bajar acantilados, los científicos han “robado” ideas de los alpinistas y las han adaptado a este robot cuya misión principal será la de llevar de regreso a su base muestras de suelo y otros materiales para su análisis, además de tomar fotos.

Funcionará anclándose a las “patas” de otros rovers lo cual le permitirá bajar acantilados de hasta 80 grados de inclinación y volver a salvo.

Ya se cuenta con un prototipo que ha sido probado en montañas y ha funcionado correctamente.

LEMUR

Este otro explorador ataca el problema de los acantilados de manera más elegante: es capáz de detectar puntos de apoyo, medir su resistencia y aplicar la fuerza necesaria para colgarse muy al estilo de las paredes de rapel. Es de los robots más complejos que se han hecho y cuenta con cámaras en estéreo y visión onmidireccional, así como muchísimos sensores enfocados solamente a permitir que el robot se mueva de manera segura y pueda llevar su carga a lugares que antes eran inimaginables para los exploradores.

Así mismo, la forma de transportarlo es muy práctica pues “enrolla” sus patitas para formar un disco.

ATHLETE (a.k.a. el todopoderoso)

El todoterreno ATHLETE (All-Terrain Hex-Legged Extra-Terrestrial Explorer) es el mamút de esta generación de exploradores: con sus 4 metros de diámetro que se espera se dupliquen cuando deje de ser sólo un prototipo, está diseñado para transportar equipo y personal en el suelo lunar a una velocidad de casi 10 km/h que si la comparamos con la velocidad del Spirit y Opportunity es 100 veces mayor.

El ATHLETE también está diseñado para ser utilizado en “tandem” junto con otros exploradores, por ejemplo el Cliffbot lo utilizará como base para ir a explorar acantalidos y posteriormente entregarle las muestras para su análisis.

HOPPER (a.k.a. Sr. brincos)

Lo último de lo último en robots saltarines, el HOPPER es capáz de librar obstáculos sin dañar su valiosa carga pues gracias a una novedosa combinación de giroscopios y sensores de velocidad y altitud podrá decidir qué piezas mover para asegurar un alunizaje o amartizaje seguro tanto para él como para su carga.

Así mismo cuenta con sensores para calcular la distancia de un punto a otro y en la Tierra es capáz de saltar aproximadamente 30 centímetros aunque en la gravedad lunar se espera pueda lograr casi los 2 metros.

AXEL

El más sencillo de los exploradores es quizás también el más útil pues no requerirá de tantos sensores y por lo tanto de mantenimiento, ni tampoco existirá diferencia entre “al derecho” y “al revés” por lo que es muy flexible para completar sus misiones.

Al igual que el Cliffbot, AXEL se “anclará” a otro rover más grande para poder volver a la cima de un monte luego de haberlo explorado rápidamente. La diferencia será en la cantidad de maltrato que AXEL puede aguantar: su misión será de exploración y la de Cliffbot será de recolección y análisis.

Como se puede ver, el futuro de las misiones a otros planetas y a la luna va viento en popa, pero no se emocionen tanto: estos prototipos apenas son eso, y se espera que su desarrollo completo dure de 10 a 20 años.

Ojalá que algún día en México se haga este y otros tipos de investigación pues supongo que miles estaríamos dispuestísimos a hacer lo que sea con tal de trabajar en proyectos así. ¿O no?

Con información de Wired, SpaceDaily y la NASA.

Desde la Red…
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