La misión de la NASA, llamada formalmente Stardust-NeXT, por “New WEXploration of Tempel-l“, se lanzó en el 2006. La noche del lunes pasado llegó a 181 kilómetros del cometa Tempel-l, tomando fotos y midiendo la cantidad y composición de polvo, así como el gas que lo rodea. Se aproxima al cometa a una razón de 10.6 kms por segundo, haciendo que sea una de las naves más rápidas, hechas por el hombre, en el espacio.

Stardust hizo su aproximación más cercana a eso de las 11:39 de la noche (hora del Este) y después de esto, giró su antena hacia la Tierra para transmitir sus datos. El cometa y la nave espacial están a unos 336 millones de kilómetros de nuestro planeta, por lo que las señales tardan 18 minutos en llegarnos.

Esta no es la primera vez que una nave ha estudiado el cometa Tempel-l. La misión “Deep Impact” (Impacto Profundo), voló al cometa en el año 2005. Lanzó un proyectil para medir qué tan denso es el cometa y de qué material está hecho. Deep Impact fue un éxito: Creó una nube de gas y polvo que reveló mucho sobre el núcleo del cometa. Pero nadie aún ha visto los cambios que se producen en el tiempo después de repetidas aproximaciones al Sol.

Los cometas son esencialmente bolas de hielo y polvo, llamadas frecuentemente “bolas de nieve sucia”, y tienden a tener órbitas excéntricas. Cuando se acercan al sol, el hielo se derrite y se vaporiza y el polvo se desprende de la superficie. Esto crea la clásica “cola” que la gente ve en los cometas. Observar cómo es que cambian después de haber pasado por el Sol puede dar algunos datos importantes sobre su estructura, especialmente si se trata de una estructura de capas o no, y además, saber cómo es que se forman.

La órbita de Tempel-l va del Sol a Marte y Júpiter, y le toma unos 5.5 años en completar un circuito. Es muy pequeño para ser visto desde la Tierra.

La nave Stardust se lanzó originalmente en 1999, y se mandó a volar hacia el cometa Wild 2, lo que hizo al acercarse el 2004. Dos años después regresó muestras del cometa a la Tierra (la nave se mantuvo en una órbita estacionaria). Como tenía aún combustible, los científicos de la NASA decidieron usarlo para aproximarse al Tempel-l, un cometa de período corto. La ventaja en este caso es que se re-usó una nave que ya estaba en el espacio, con el consecuente ahorro en costo, comparado con mandar una nave nueva a hacer dicha investigación. Después de esto, la nave regresará a su órbita estacionaria sin ya poder realizar ninguna otra misión por falta de combustible.

Fuente: ibtimes

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