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Cuando Twitter empezó a cobrar importancia y popularidad, hubo una especie de boom que hizo que mucha gente se inscribiera. Suena realmente curioso que poner un sitio en el cual los usuarios pueden dejar mensajes de 140 caracteres haya logrado el éxito que vemos actualmente. Yo me enteré de Twitter por Miguel de Icaza que me dijo hace algunos años: “Twitter es lo de hoy”, y por eso me inscribí. Debido a que cuando lo hice no había tanta gente, pude lograr incluso que mi apodo en Twitter fuese @morsa.

Con el tiempo, muchos artistas vieron a Twitter como una especie de promoción para lo que hacían. Así, de pronto empezaron a surgir los nombres de los artistas e incluso quien regentea Twitter agregó alguna característica para demostrar que la cuenta de algún actor, actriz o cantante, estuviese confirmada, de manera que quien le siguiera supiese que se trataba precisamente del popular personaje que nos interesa.

Sin embargo, parece ser que no todos son ventajas. Sí, en Twitter uno puede anunciarse, poner lo que uno hace (yo pongo siempre un mensaje con el enlace del último artículo del blog, por ejemplo, o retuiteo los enlaces de unocero.com), y asumo que eso hará que alguien entre a leer lo que tengo que decir porque se enteró en esta red social. Los artistas, por ejemplo, usan Twitter a manera de notas para la prensa y ahí uno se entera de muchas cuestiones sobre sus artistas favoritos, la mayoría de ellas absolutamente personales e irrelevantes, por ejemplo, si la artista X terminó su noviazgo con el cantante Y. La verdad es que eso no nos debería importar pero incluso la artista X decide anunciarlo en Twitter. (Y después se quejan de que invaden su vida privada).

No obstante esto, muchas veces los mensajes que ponen estos personajes “famosos” no sólo no los benefician, sino que se convierten en la burla de otros twitteros. Un ejemplo es Paulina Rubio, la cual cuando pone un mensaje, en general lo hace con unas faltas de ortografía que incluso sus fans no le perdonan. Lo mismo le ha pasado a Ninel Conde, el “bombón asesino”, que cree que puede andar por la vida desplegando una gigantesca ignorancia, la cual cree que a nadie le importa porque tiene un cuerpo escultural y está buenísima.

La realidad es que los twitteros no son tontos y siendo un sistema 100% textual, vale la pena cuidar hasta donde sea posible la forma, la manera en como se escribe. Buscar no cometer faltas de ortografía y usar el medio solamente para beneficiarse. El cometer errores, siendo una figura pública, tiene su consecuencia y por ello hemos visto como han surgido todo género de “chistes” mostrando lo bruta que es la Ninel Conde, o bien, lo vergonzoso de la redacción de la que se cree “la chica dorada”, etc.

Cuando ocurrió -se acordarán muchos- el episodio de las “ladies” de Polanco, la ex-big brother, Azalia Ojeda, se descubrió que era una de las mujeres que agredió a los policías. Entonces fue bombardeada por la mayoría de los twitteros. @azalialanegra, como se automenciona (o se automencionaba) en Twitter, contestaba a todos, con una prepotencia y actitud altanera que rayaba en lo intolerable por vulgar. Sin embargo, cuando la policía la llevó al Ministerio Público para que diese su declaración, entonces “la negra” parece que se dio cuenta de sus errores y a los medios les dijo que estaba avergonzada y pedía disculpas por su linda actuación que todos ya vimos en la red. Pero no sólo eso, Azalia quitó su cuenta de Twitter. ¿Por qué? Porque no aguantó la presión y las críticas que le hicieron propios y extraños. El numerito que montó con su amiguita, la exbelleza de Puebla 2004, es digno de lo más lamentable que se haya visto de gente que supuestamente tiene cierto nivel cultural, asunto que desde luego, se descubrió como falso al observar el comportamiento de estas “ladies”.

Azalia no es la única que no pudo aguantar las críticas twitteras. Alex Syntex parece que cerró su cuenta, al menos temporalmente, cuando se le criticó su canción del bicentenario. De la misma manera algunos políticos que vieron en Twitter la posibilidad de “sostener un diálogo” con la ciudadanía, cerraron sus cuentas porque observaron que en la red social la gente está harta de esta sarta de personajes que viven como reyes a costa de todos nosotros, con una serie de beneficios que rayan en el insulto al ciudadano.

A mí la lección me parece interesante. Los medios de comunicación pueden ser una bendición o una maldición, de acuerdo a cómo se utilicen. En particular hay que tener cuidado con Internet, porque a diferencia de otros medios, aquí la interacción entre los que los usan y los que los leen, es total. En la televisión nos pueden vender cualquier mentira, porque ellos controlan la interacción si es que la hay. En Internet no hay control de nadie y eso hace que los artistas y demás gente popular o famosa, se tenga que andar con cuidado, para no pisar en falso. Los ejemplos de “famosos” que han cerrado sus cuentas de Twitter habla de un fenómeno que no habían contemplado estos personajes de la vida pública y que han sido duramente criticados, muchas veces con razón, lo cual crea una nueva manera de interactuar con la gente y de aprender de cómo usar estos nuevos medios.

Desde la Red…
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