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youthering2016

Un fenómeno que en los últimos tiempos ha cobrado una gran atención por parte de los medios y de la gente en general, es el de los youtubers. Se trata de una serie de jóvenes, de 20 a 30 años aproximadamente, que a través de la plataforma de YouTube hacen comedia, narran sus vidas, hacen tutoriales de belleza para las mujeres, se entrevistan unos con otros, etcétera. Son jóvenes que en general son como la mayoría, solamente que ellos han tomado una cámara y han decidido grabar todo lo que les ocurre, ya sea jugar futbol o hacer el “tag de la novia” o “el mejor amigo”, etcétera.

Y ante la cantidad de personas que se suscriben a los canales de Yuya, WereverTuMorro, Alex Strecci, Chumel Torres, Daniela Boss, NoMeRevientes, HolaSoyGermán, etcétera, las agencias de publicidad han visto una nueva oportunidad para anunciarse a través de estos nuevos comediantes que son vistos millones de veces en sus canales de YouTube. Por ello, podemos verlos anunciando quizás una dinámica para ganarse un teléfono o reportando desde algún hotel en Cancún, con todo pagado por parte del mismo para que los youtubers promuevan estos sitios turísticos en el nicho de mercado que son los jóvenes.

Es claro que ya no basta con ponerse frente a una cámara y decir tonterías o hacerse el gracioso. En muchos sentidos el trabajo de youtuber es de tiempo completo pero parece redituar: consiguen que las compañías los promuevan, adquieren cierta fama temporalmente, hacen dinero en base a la cantidad de veces que son vistos sus videos (un cálculo somero indica que por cada mil vistas ganan 5 pesos, por ello podemos ver que muchos de los youtubers hacen varios videos a la semana), y viven una vida relajada pues no tienen un trabajo con horarios, no tiene jefes, etcétera. A cambio tienen que bosquejar al menos una especie de guión, no improvisar demasiado porque esa fórmula se desgasta rápidamente así como buscar nuevos temas. Después tienen que editar, es decir, post producir lo que han grabado y eso lleva muchas horas. El asunto no es tan fácil. Para colmo, semana tras semana se incorporan nuevos youtubers que deciden probar suerte y ver si pueden vivir de ponerse frente a una cámara y abrir un canal en youtube. El mercado pues, parece estar saturándose rápidamente.

La pregunta entonces es, ¿cuánto tiempo se mantendrá esta moda? ¿cuánto tiempo mantendrán los youtubers la atención de quienes los ven? ¿Empezará a decaer el mercado porque precisamente hay cada vez más gente que quiere dedicarse a esto? Son algunas de las preguntas que nadie quizás puede contestar correctamente en este momento. No sabemos qué pueda pasar en el futuro, pero es claro que empiezan a surgir síntomas que la época dorada de los youtubers bien podría empezar a decaer.

A fines de abril de este año se llevó a cabo un evento llamado Youthering 2016, en donde las “estrellas” del show serían precisamente los youtubers. Se convocó a unos 60 de estos personajes. Fue un evento de tres días y se llevó a cabo en el salón principal del WTC de la CDMX.

El costo del evento, por día, era de 550 pesos a 1,300 pesos. Los organizadores quizás vieron esto como una manera de pagar el evento y llevarse una buena utilidad. Si se parte de la suposición de que hay youtubers con 11 millones de personas suscritas, pues aunque fuese una fracción de ellos, pues parecía que sería buen negocio. Igualmente se invitó a empresas, por ejemplo Lenovo, que quizás halla en este tipo de eventos una manera de posicionar sus computadoras entre los jóvenes.

Pero lo que pasó no fue lo esperado. La propia organización de Youthering reportó que el 30 de abril hubo una afluencia de unas 3,000 personas. Si asumimos que los otros días tuvo una entrada similar, estamos hablando de menos de 10,000 personas que asistieron a este evento. Los asistentes a este evento fueron personas de 8 a 17 años, es decir, niños y adolescentes. Quienes hayan ido seguramente habrían estado felices de poder platicar con sus ídolos de YouTube. Sin embargo, algo falló. Probablemente el primer problema es que una cosa es planear un sketch, hacerlo ante la cámara, editarlo y finalmente ponerlo en línea y otra salir ante un público en vivo que “los haga reír” como lo hacen en sus pantallas de sus computadoras. Los youtubers no son actores preparados. Son chavos con cierto carisma en algunos casos, que pueden tener ideas ingeniosas para sus videos en su canal, pero que en el mundo real, si no estuviesen en línea, ni los voltearíamos a ver.

Youthering 2016 se trataba pues de presentaciones de los youtubers que en media hora hacían su “showcito”. Algunos querían hacer reír, otros estaban para contestar preguntas de la gente y alguno más decidió presentarse como “un caso de éxito”. Así pues, fue un evento desangelado. Tal vez para darle cierto realce, se entregaron los Youthering Awards (¿Por qué tienen que ponerse en inglés?), una serie de trofeos que se entregan entre ellos mismos. Dicho de otra manera, cancelan la realidad, se premian entre ellos, se aplauden sus gracias entre ellos y así hasta que -precisamente- la gente se canse de ellos.

Por todo lo anterior, quien quiera organizar de nuevo este tipo de eventos pensando que llenará todos los espacios disponibles, tendría que analizar qué pasó en Youthering 2016. Algo no funcionó. En mi opinión, la saturación de este mercado, la falta de ideas originales, la ligereza de todo lo que estos “chavos” dicen y actúan, acabará por filtrarlos y dejará a algunos cuantos que seguirán con sus canales con relativo éxito. Mi predicción es que muchos youtubers dejarán estas plataformas porque simplemente, ya no será redituable.

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