Alexander Grothendieck, uno de los grandes matemáticos del siglo XX murió a la edad de 86 años. El maestro de matemáticas alcanzó el pináculo de su profesión antes de abandonarla, tomando una postura contra la guerra y retrayéndose como un recluso y negándose a compartir sus investigaciones. Murió el jueves pasado en un hospital de Aint-Girons, al sureste de Francia, pero no se dieron más detalles.

Grothendieck nació en 1928, hijo de un padre anarquista ruso y de una madre periodista, quienes dejaron al chico en Alemania mientras ellos fueron a pelear en la Guerra Civil española. Se reencontraron entonces en Francia, en donde el matemático pasaría la mayor parte de su existencvia. Su padre fue asesinado por los alemanes en Auschwitz por ser judío. El matemático se convirtió en un revolucionario en su campo, trabajando en álgebra y geometría, haciendo importantes contribuciones que le hicieron ganar la medalla Fields, conocida como el Nobel de las matemáticas, en 1966.

De acuerdo a la leyenda que se ha formado alrededor de este personaje de las  matemáticas, sus talentos no fueron inmediatamente obvios cuando era un hombre joven. Fue cuando estudiaba en la Universidad de Montpellier, en donde dos de sus profesores le dieron una lista de 14 preguntas pidiéndole que tomara una para contestarla. Estas preguntas significaban años de trabajo en matemáticas. Grothendieck regresó un par de meses y había completado las 14 preguntas. «Era uno de los gigantes de las matemáticas que las transformó completamente con su trabajo», dijo Cedric Villani, quien ganó la medalla Fields en el año 2010.

Cabe decir que Grothendieck se negó a recibir la medalla Fields y rechazó todas las propuestas de trabajo que le llovieron por sus logros. Su vida tomó un giro de activista a unirse a la protesta de estudiantes en París, en 1968. Para los años setenta había literalmente abandonado todas sus investigaciones, prefiriendo enfocarse a la política ambiental y al activismo contra la guerra. Renunció al Instituto de Altos Estudios Científicos situado cerca de París al descubrir el que el mismo había usado una pequeña parte de su presupuesto a financiar al Ministro de defensa de Francia.

Parece ser, sin embargo, que el matemático activista no había abandonado realmente todas sus investigaciones, pero cada vez fue más enfático al no querer dar más información en lo que trabajaba. A principios de los noventa le llevó a un amigo unas 20 mil páginas con sus investigaciones y cartas, para proteger su trabajo. Las órdenes estrictas de Grothedieck fueron mantener esos legajos bajo llave en los archivos de la universidad. En sus últimos años, Grothedieck parece ser, tuvo una especie de manía religiosa. Se mudó a un pequeño pueblo en los Pirineos en donde se negó a recibir visitas y celosamente guardó su privacidad. De hecho, quiso borrar todo su pasado escribiendo una carta en un tono por demás furioso, a uno de sus estudiantes en el 2010, demandando que todo el catálogo de sus publicaciones se quitara de las bibliotecas y se rehusó a permitir que se re-publicaran.

Ahora que ha muerto, una nueva generación de matemáticos tendrá la oportunidad de explorar los tesoros que dejó Grothendieck y así apreciar el impacto que dejó en su profesión. «Las ideas de Alexander Grothendieck han penetrado el subconsciente de los matemáticos» dijo su alumno más celebrado, ganador éste de la medalla Fields, Pierre Deligne. «Era único en su manera de pensar», concluyó.

Referencias:

Phys.org