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Uno piensa que lo que hay en Internet es en general gratis, pero desde luego, no necesariamente lo es. Sí, hay una tendencia para mantener en muchos casos a la red de redes gratuita en lo que se refiere a sus contenidos. Sin embargo, Google está experimentando con una idea: cobrar por los contenidos, haciendo que los usuarios paguen menos de un dólar por el acceso en línea permanente.  La pregunta es, ¿cómo reaccionarán los internautas?

Un problema con aquellos que quieren crear pago por contenidos es ¿qué se consideras contenido premium (por decirlo de alguna manera). No es fácil decidirlo y además, cuánto es lo justo a pagar por esos contenidos. No parece haber ningún método satisfactorio.

Por ejemplo, los anuncios son una opción, pero se basan en que los sitios tengan un alto volumen de tráfico. Por otra parte, hay gente que no tolera demasiados anuncios en las páginas. Las donaciones son otra opción, aunque en muchas ocasiones no son apropiadas y se ve poco profesional.

Algunas publicaciones en papel, en sus versiones digitales, piden un pago por suscribirse a los contenidos en línea. El tema aún está en experimentación y se verá si funciona. Por ejemplo, The Daily ha invertido 40 millones de dólares y un tercio del staff está “en veremos” en términos de si la inversión se recupera o no. Eso lo decidirán terminando las elecciones en los Estados Unidos.

Por lo tanto, ¿qué hay de esta idea de pagar por los contenidos de una página web? Esto es lo que está experimentando Google. La idea es que puedes leer el inicio de un artículo, con lo cual puedes establecer su relevancia y calidad, pero si sigues leyendo encuentra parte del texto y gráficas desenfocadas. Para seguir leyendo, entonces, necesitas pagar una “pequeña cantidad” de dinero por ello.

Y aunque la mayoría de los editores de páginas web han sido invitados a Google Wallet como una opción de pago por los contenidos en línea, los ejemplos que se presentan son de solamente proveedores de contenidos de alta calidad, como la Oxford Univertsity Press y la Editorial Pearson.

Oxford Reference tiene un artículo sonre el hielo del mar ártico, tomado de un libro recientemente publicado sobre el cambio climático global. Habiendo dado un fragmento del artículo así como una tabla informativa, se le pide al lector que pague 99 centavos por leer el resto del texto.  La parte redactada del documento consiste en 12 párrafos, seguido de una sección con un formato uniforme que culmina con una oración corta precedida de una marca (bullet) (presumiblemente el enlace al resto del artículo). No es muy claro qué esperar después de eso.

El contenido de Pearson es más extenso y más abierto indicando que la oferta es de 49 centavos por artículo. Por ejemplo, en la serie Essential Managers, se podrá hallar capítulos de los libros en 10 tópicos, incluyendo el de manejo de proyectos, liderazgo y negocios verdes (ecológicos, pues). Al inicio se pagan 49 centavos por cuatro capítulos, lo que suena un trato razonable. Pero si se quiere una copia en papel, hallará entonces un buen trato para hacerse de una.

Otro ejemplo, The Knitting Book tiene 10 módulos, por lo que se paga menos de 5 dólares por todo el contenido. Esto suena razonable, al menos en primera instancia, pues la versión en libro impreso es de 40 dólares. Sin embargo, el libro tiene 400 páginas, que va más allá de lo que se espera como contenido para leer en línea.

Un caso simpático es el del libro Dorling Kindersley Natural History, el cual puede ser atractivo para los niños, pero en este caso, se puede encontrar información similar en línea de formas gratuita.

Otros títulos de Pearson han entrado a este esquema experimental, como su serie Visual Quickstart Guides. Estas tienen actualmente diez títulos, con material dividido en 20 capítulos. En este caso hay que pagar unos 20 dólares, lo cual es como el 20% del costo de la versión impresa. Habrá que ver si los internautas consideran justo este trato o se sienten insatisfechos con el mismo.

Sería bueno tener contenido único como parte del experimento. Por el momento, los contenidos no generarán un gran riesgo para quienes decidan adquirirlos pues con un  sólo click pueden pedir la devolución. Esto puede dejar la medición del experimento como inconclusa en los términos de saber si los visitantes están dispuestos a comprar contenidos en micropagos.

¿Será esto el futuro en la red?

Referencias:

Google Wallet Experiment

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