Internet, en mi opinión, es probablemente tan importante como la invención del teléfono. Si el primero modificó la forma de hacer las cosas, la vida de las personas, la red de redes ha hecho otro tanto. Es significativo y curioso que Internet se base en la infraestructura telefónica finalmente. Ahora gracias a la red mundial podemos enterarnos de asuntos que de otra manera jamás nos habríamos percatado. Un ejemplo, sino el más notable, es el Psy y su video de Gangnam Style, que al momento de escribir esto lleva más de 1092 millones de reproducciones.

Quizás todo empezó cuando salió la nota que un video totalmente ajeno a nosotros era el más visto de YouTube. La canción del Gangnam Style es pegasosa y el cantante me parece de lo más peculiar (no encuentro otro término mejor), pero reconozcamos que es un video que no tiene ni pies ni cabeza. En una escena se ve a Psy bailando en un bote, otro bailando con un ser bizarro que maneja un automóvil convertible último modelo. Pero sea como sea, el cantante Psy se ha hecho de una fama inusitada. Madonna lo invitó a uno de sus shows a participar y más de uno querrá tenerlo de invitado. Hoy día Psy debe estar contento, pero ¿cuánto durará su fama?

El mundo mediático es inmisericorde y las cosas cambian con un flujo acelerado. Psy es éxito por una sola canción pero parece estar claro que no podrá conseguir nada semejante. Es algo así como lo que pasa con las apps más famosas, Angry Birds, WhatsApp, etcétera. Son pocos los programas que alcanzan estos éxitos arrolladores. Por ello el éxito mediático de Psy no podrá mantenerse.

Y esto me recuerda a Bart Simpson en el capítulo donde se hace famoso. En ese capítulo todo comienza un día, cuando Bart asiste con su clase a una visita guiada a la fábrica de cajas. Como ésta es muy aburrida, descubre que los estudios Krusty están enfrente y escapa. Luego, come el pan danés de Krusty el Payaso. Al ver que Krusty despide a su ayudante por no encontrar el pan danés (y ver que fue el causante de su despido), Bart roba el pan danés de Kent Brockman y se lo da a Krusty. El payaso no logra recordar el nombre del niño, aunque éste anteriormente lo había salvado de Bob Patiño, había revivido su carrera y lo había reencontrado con su padre. Sin embargo, Krusty lo recluta como su asistente.

Aunque al principio Bart se siente halagado por trabajar para su ídolo, el trabajo resulta ser muy esclavo, y pronto se cansa. Un día, Krusty lo llama de apuro para que diga una frase en un sketch. Cuando Bart entra en escena, por accidente tira abajo todo el decorado, y al verse ante el público, exclama: “Yo no fui”.

Krusty se decide a echarlo del lugar, pero al salir por la puerta de actores ve una jauría de periodistas esperando a Bart (luego de ignorar las risas generalizadas del público), y se da cuenta de que el niño es una estrella en potencia. Oliendo el negocio, se declara su representante.

Krusty explota al máximo la imagen de Bart. Pronto Bart es famoso en todo el país, y salen a la venta sus productos, tal como camisetas, tazas, e incluso un disco (con él repitiendo su frase, escuchando de fondo “Can’t Touch This” de MC Hammer). Bart se empieza a aburrir de tener que decir su frase todo el tiempo para alegrar a la gente (y también es incentivado por Lisa, quien le dice que una persona es más que una frase). Por esta razón, decide estudiar para ir al programa de entrevistas de Conan O’Brien, Late Night, pero al querer hacer un comentario sobre la tala de selvas, Conan simplemente le dice “haz lo tuyo”, que diga su frase.

Después de un tiempo, simplemente, Bart pasa de moda. Sin más que explotar de él, Krusty lo despide, como ya lo había intentado antes. De vuelta en su casa, pese a su caducidad como estrella, la familia se siente orgullosa de sus logros, mientras ven sus productos. Luego, Lisa le vuelve a recordar que una persona es más que una frase.

Pues a mí me parece que a Psy le pasará lo mismo que Bart. En el siguiente video puede verse a Psy cantando una canción navideña (el presidente Obama y su familia incluso están en el espectáculo). Todos observan con azoro y expectación, pero Psy canta lenta y pausadamente. De pronto, cambia la música y aparece un Gangnam Style navideño y la fanaticada aplaude a rabiar. Digamos que alguien le hubiese dicho: haz lo tuyo.