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Para muchos, lo que revolucionará la industria del libro es la posibilidad que dan los archivos digitales. Con la llegada del Kindle de Amazon, un dispositivo que permite bajar, guardar y leer libros electrónicos, las versiones electrónicas de los textos parecen ser el futuro.

Sin embargo, aún no está claro si esta idea prosperará, si terminará por ser aceptada por los lectores, quienes llevan demasiados años y más generaciones con el tradicional libro en papel. No obstante esto, hay algunos nombres que ya juegan con esta idea dentro de la industria del cómputo y una de ellas es Apple y su iPhone.

David Langevin, director del mercado electrónico para la editora Houghton Mifflin Harcourt Publishing comentó que “estamos enfocándonos a lo que puede hacer esta plataforma (el iPhone). Pensamos que puede ser un gran competidor del Kindle de Amazon“. La editorial (de largo nombre), mencionada, ha entrado a una negociación con Apple para diseñar y desarrollar algo que han llamado ScrollMotion, y que no es otra cosa que una serie de libros (bestsellers), para el iPhone, en donde cada título tendrá su propia applicación (app) para poderse leer. Así, el iPhone por sí mismo podría convertirse en un lector de libros, aunque tendría una pantalla más pequeña y ninguna tecnología asociada a la E-Ink, que permite la fácil lectura de textos en formato digital en la mejor -digamos copia- de lo que se ve en una página de papel impresa.

El Kindle de Amazon parece ser la gran idea en el mercado editorial y aunque Jeff Bezos, fundador de Amazon, no ha dado cifras sobre las ventas de libros electrónicos para dicha plataforma, ha dicho que el 10% de los libros vendidos en Amazon ya es en formato para el Kindle. Si esto es así, ya hay que contabilizar cientos de miles de libros. Amazon vende enormes cantidades de libros anualmente.

Hay, desde luego, otros lectores de libros electrónicos en la tienda de aplicaciones de iPhone (app store), las cuales leen libros en formatos propietarios de eReader.com y Fictionwise.com, pero antes a nadie se le había ocurrido hacer del iPhone y del iPod Touch el lector estándar para una editorial. Langevin ha dicho que la serie por salir al mercado será atractiva a nuevos autores por su esquema de protección de los derechos digitales.

Los precios de los libros de la editorial (la del nombre largo), es variable y depende de cada título en particular. Actualmente Houghton Mifflin tiene cerca de 11 libros de referencia que pueden ser conseguidos a través de la app store, incluyendo  su popular serie “100 Words” así como muchos diccionarios. Actualmente la editorial tiene 200 títulos digitalizados, pero planea digitalizar otros 1000 más en los siguientes 9 meses.

Lavigne ha comentado que el principal problema ha sido conseguir los derechos y aprobación de los autores. Es claro que todas estas tecnologías presentan nuevos restos a los autores de libros y contenidos y muchos tienen dudas de si es una extensión de ventas víable. A pesar de esto, Lavigne dice que la app más vendida en la app store en este rubro de los libros electrónicos es la más costosa de la tienda: The American Heritage Dictionary, que cuesta unos 30 dólares. Random House, por su parte, anunció este lunes pasado que duplicará el número de libros digitales que ofrece, para llegar a 15,000, indicando además un incremento importante en las ventas este año.

Por su parte, Simon & Schuster anunció planes en mayo pasado para duplicar su colección de títulos en formato digital, añadiendo otros 5,000 títulos al Kindle para el fin de año.  Y sorpréndase, 95% de los libros de McGraw Hill ya se ofrecen en formato para el Kindle. Tom Stanton, director de comunicaciones para de McGraw-Hill Education, dijo “anticipamos que los libros electrónicos ocuparán el mercado de la educación superior por un buen número de años por venir“. Y Lavigne indica “mi posición al respecto es que 10% de las ventas de libros será en formato electrónico además de las posibilidades aún no exploradas de los audio libros digitales“.

Los mercados no son nunca fáciles de predecir, pero es claro que las editoriales están buscando este nicho electrónico por muchas razones: entre ellas, reducción en costos, uso más racional del papel y facilidad para distribuir títulos. Quizás el punto a resolver será ver cómo protegerse de la distribución de libros entre los usuarios. Con el Kindle, por ejemplo, esto es imposible. Además de que Kindle usa un formato propietario, no hay manera de copiar libros electrónicos de un Kindle a otro. Como sea, el futuro se ve realmente promisorio para las editoriales.

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