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Todos hemos escuchado algún episodio curioso que se ha convertido con el tiempo en un mito urbano, por ejemplo, que las botellas de PET en donde se vende agua, pueden provocar cáncer si se dejan al sol por algún tiempo; la foto que muestra el cadáver de Osama Bin Laden con el rostro desfigurado; los asientos del cine con agujas presuntamente infectadas con SIDA o bien, el tipo que despierta dentro de una bañera de un hotel, llena de hielos, en donde se percata que le han quitado un riñón, etcétera.

Los mitos urbanos son historias que se perpetúan con los tiempos porque además, las historias comienzan a reescribirse. Por ejemplo, está la historia de una señora mayor que se quemó las piernas y las zonas aledañas cuando se le desparramó un café de McDonalds, en los Estados Unidos. La víctima estaba sentada en la parte trasera del automóvil. La señora tuvo que ir al hospital y cuando se recuperó, escribió una carta a la empresa de hamburguesas para que le restituyeran los costos de su tratamiento médico. McDonalds le ofreció una cantidad mucho menor de lo que la señora había gastado en el hospital y un abogado tomó su caso. Finalmente, el jurado favoreció la demanda de la señora y el juez estimó el daño -a pagar, por parte de McDonalds, en 2.9 millones de dólares.

Por supuesto que la noticia se esparció por toda la nación americana y pronto se convirtió en un espectáculo más allá de las fronteras. De hecho, se habló de que esto había sido un abuso. Había gente que pensaba que el error era de la señora y que finalmente era un accidente. Otros estaban seguros que McDonalds hace el café demasiado caliente y por ende, deberían de entrada bajarle la temperatura, que era excesiva.

La historia de esta señora entonces fue reescrita por los medios. Algunos mencionaron que la víctima de las quemaduras estaba manejando -con una taza de café de McDonalds entre sus piernas- cuando ocurrió el incidente. Otros medios hicieron burla del sistema judicial indicando que sería muy fácil tirarse café encima, demandar a McDonalds y recoger el dinero de la demanda de inmediato. Un cómico insistía que McDonalds no tenía culpa: es café, ¿no? se supone que se sirve caliente. Lo que en el fondo es importante es que el sistema judicial norteamericano permite todos estos abusos, los cuales se ven por ejemplo, en las absurdas demandas de Oracle vs Google, o de Sasmsung vs Apple. Y no se trata de tener la razón o no, o de ser sensatos, no, todo es una cuestión de dinero. Nada más.

La realidad es que no le dieron a esa señora los 2.9 millones que sugería como compensación el juez. De hecho, de acuerdo con algunas fuentes, el total de lo que pagó McDonalds fue de medio millón de dólares, cifra enorme sin duda, pero lejos de los 2.9 millones que originalmente sugirió el juez del procedimiento.

Así pues, no hay que creer todo lo que dicen los medios, incluyendo Internet. Es evidente que es común que inflen las historias a reportar, incluso a sabiendas de las mentiras que ponen, con tal de vender más.

Referencias:

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