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Hace un par de días tenía que enviar un paquete a unos amigos que estaban a unos 5 o 6 kms de distancia de donde yo estaba. Como no tenía coche, se me ocurrió que no sería mala idea ver si había algún servicio que pudiese recoger el paquete que quería enviar y mandarlo a su destino lo antes posible. Entré entonces a la página de apps de Google, y encontré un servicio llamado iVoy. Instale la app y me registré para poder hacer uso del sistema. Todo hasta aquí fue relativamente fácil, pero las cosas se complicaron cuando ya quise hacer uso del servicio de mensajería.

El sistema me pareció poco intuitivo aunque bien podría ser cuestión de acostumbrarse. No entendía el asunto de definir las direcciones en donde se debería recoger el paquete (y elegir una de ellas), así como la lista de direcciones hacia dónde se enviaría (también eligiendo una dirección de la lista). No comprendía nada porque no tenía una lista de direcciones ni para que viniesen a recoger el envío y para llevarlo a su destino. Me fastidió lo difícil que puede hacerse algo que debería ser trivial: pongo una dirección para que recojan el paquete y otra para que lo lleven a ese destino y listo.

Se me ocurrió entonces entra a la página web de esta empresa: ivoy.mx, y ahora el problema es que al poner la dirección el sistema me ponía un mapa y me obligaba a poner una marca a la dirección de destino como la del lugar donde se recogería el paquete que quería enviar. Cuando marcaba en el mapa la dirección, nunca coincidía con las direcciones físicas que tenía de inicio y destino. Me harté y decidí buscar otro servicio. Encontré Dotavista , el cual e hizo la vida sencilla. Dí la dirección donde se debía recoger el paquete y la de recepción del mismo. Me dijeron que llevándolo en motocicleta costaría 59 pesos y me indicaron quién pasaría por el paquete en cuestión. Tuve que poner mi nombre y teléfono para estar en comunicación con esta compañía.

El motociclista me habló para pedirme indicaciones de cómo llegar a la dirección donde estaba el paquete y una media hora después tocó el timbre. Le pagué en efectivo y enseguida se llevó el paquete. 15 minutos después apareció un mensaje en mi celular que decía que el paquete había sido entregado. Listo. Fácil, rápido y sin problemas.

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Curiosamente unos tres días de esto, recibí una llamada de un representante de iVoy, Omar Camacho, y le comenté que su sistema era poco intuitivo y en general inútil. Poner el mapa suena un buen recurso en cómputo, pero hay que hacerlo bien y con precisión. El amigo de iVoy me sugirió que a los problemas que tenía les hubiera hablado para ver cómo lo arreglaban, pero la realidad es que lo que me interesaba era mandar el paquete a la brevedad.

Omar me pidió autorización para mandarme información sobre su servicio y como en el caso de Uber, hay promociones para quienes piden el servicio por primera vez. Sin embargo, creo que iVoy, a pesar de querer hacer bien las cosas, se está metiendo en la maraña tecnológica de las apps cuando no es necesario hacerlo. No se tiene que tener una app muy sofisticada para dar un buen servicio. Y sí, probablemente si corrigen esas fallas el sistema sea mucho más eficiente y consigan más clientes, mientras tanto, estoy seguro que más de uno -como yo- se fastidiará y buscará un servicio que le resuelva el problema rápido.

Es claro que gracias a Internet, a la telefonía móvil, a la disponibilidad de información en la punta de los dedos, las empresas busquen ese valor agregado para tener más clientes satisfechos. No es un proceso sencillo y hay que trabajar continuamente para pulir la app del sistema, así como los procedimientos que usan con sus mensajeros, etcétera. Pienso que cuando subsanen estas deficiencias, iVoy será una buena opción para el público que requiere mandar paquetes, ya sea eventualmente o de forma continua. Mientras tanto, debo decir que el sistema es absolutamente inútil.

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