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Así como en la vida, “una cosa lleva a la otra” en tecnología sucede, o me suceden situaciones similares. Instalé la versión beta de Windows...

Así como en la vida, “una cosa lleva a la otra” en tecnología sucede, o me suceden situaciones similares. Instalé la versión beta de Windows 7 justo el día que salió al público, en enero de este año (ojo, la primer beta disponible, no el último RC que fue anunciado hace poco tiempo). Desde que lo instalé sabía que vencía en los últimos días de junio, pero esa fecha se veía tan distante, que no reparé en pensar que eran sólo unos meses. Llegó el tiempo y Microsoft amplió un mes más la fecha original y esa versión del operativo dejó de funcionar el último día de junio (eso de “dejó de funcionar” es más o menos relativo, pues la máquina donde lo uso enciende bien y te deja usarlo un rato, sobre todo para copiar archivos importantes).

Desde que comencé a usar Windows 7 pensé lo mismo: !hasta que le atinaron! Después de pasar muchas vicisitudes con Vista, Microsoft ha recobrado el buen camino con esta nueva versión, que instalé en una HP EliteBook que tengo de evaluación. Quería cambiar de máquina para probar otro modelo de un competidor (Lenovo) pero no la tienen disponible, así es que me “hice al loco” todo el tiempo posible para evitarme el fastidio de formatear para cambiar el operativo (que es un proceso sencillo, pero hay que reinstalar aplicaciones y datos).

Así las cosas, de repente recibí un equipo de evaluación que, la verdad, nunca pensé en tener. Se trata de una flamante MacBook Pro de 13.3 pulgadas, justo anunciada hace unas semanas por la empresa. !Máquina nueva para evaluar! !Bien! Pero… comienzan los peros, ¿qué haré sin Windows durante un tiempo? ¿Outlook? ¿DreamWeaver? ¿FireWorks? ¿Word? ¿Excel?…

Entonces surgió la idea de buscar, instalar y usar puro software libre (de código compartido) y tratar de predicar con el ejemplo del cómputo en la nube (cloud computing). ¿Cómo vamos? Esto es lo que estoy usando hasta el momento…

Gmail: en realidad desde hace tiempo uso el correo de Google a través de lo que se conoce como “Google Apps”, donde la empresa hace el manejo del dominio, buzones, filtrado y todo lo que tiene que ver con el complejo mundo del correo electrónico. Esto se puede usar desde una página tipo Gmail o desde cualquier otro programa de correo electrónico. He estado usando la versión web de Gmail para Google Apps y, digamos que la voy llevando. No me puedo terminar de acostumbrar al sistema de etiquetas… se me “pierden” correos… en fin, me imagino que es cuestión de “aguantarse como los machos” y seguir intentando.

Google Calendar: otra de las funciones de la “suite en línea” del gigante de las búsquedas. Funciona bien, se pueden tener varios calendarios, visualmente la libra sin mayor problema y es compatible con las funciones de “invitar” a otras personas a juntas y reuniones por medio de correo electrónico.

Goole Sync: este pequeño programa ha sido de los indispensables. Basta de conectar el celular a la computadora para actualizar la información… con Sync en el teléfono (hay para iPhone, BlackBerry, Symbian, Windows Mobile, etc.) automáticamente lleva a cabo una copia de los datos de citas y agenda de contactos directo a la memoria del celular. Cada que hay cambios en el cel, automáticamente hace otra copia y así hasta el infinito. Esta simple función me ha servido mucho… ya que o se me olvidaba hacer la conexión del cel con la PC o simplemente anotaba cierta cita en un lugar y no en otro.

OpenOffice: la reciente versión 3 de este clon de Microsoft Office parece que está mucho mejor. Este texto lo estoy escribiendo precisamente en la suite y aunque recibí muchos comentarios de que “es demasiado lenta” la verdad es que no me quejo, pues la máquina que me prestó Apple corre a 2.5Ghz y tiene 4GB en RAM… así es que, lo siento, pero en los nuevos modelos, corre tan rápido como cualquier otro programa.

KompoZer: para preparar el código HTML que uso para enviar este boletín por correo electrónico desde hace años vengo usando un programa llamado DreamWeaver, parte de la suite de Adobe, que ha evolucionado hasta convertirse en un programa pesado, costoso y con grandes capacidades para… la gente que se dedica a programar sitios. Para situaciones como ésta, donde sólo necesito editar un archivo en HTML (y ver al mismo tiempo cómo está quedando) la opción de KompoZer parece ser adecuada y, !sin costo!. La curva de aprendizaje parece no ser tan elevada, pero ya veremos más adelante cuando tenga que hacer cambios radicales en el diseño de “Desde el Teclado”.

Hasta aquí voy. No sé qué otros programas necesite, pero seguro estaré buscando por ahí las opciones para utilizar únicamente software libre (ya sea software comercial, pero versiones sin costo) o paquetes que nacieron bajo el concepto open source. ¿Será mi destino? ¿Podré olvidarme para siempre de Outlook? No lo sé todavía… pero lo que sí estoy disfrutando es de la MacBook Pro, que a pesar de tener una pantalla de esas que brillan mucho (y a mi en lo personal no me acomodan) el equipo funciona sin chistar y la nueva batería dice que ofrece hasta siete horas de uso… ya lo veremos. Por lo pronto, ¿tú qué software libre o sin costo usas? ¿Te sirve igual que su contraparte comercial?

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