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Hoy por la mañana me encontré con la noticia de que Call of Duty: Infinite Warfare, el nuevo juego de la saga de guerra que se anunció hace un par de días, no iba a contar con una campaña cooperativa, lo que me llevó a preguntarme sobre la situación actual de los videojuegos en esta temática y por qué la gente ya no quiere jugar con otras personas al lado.

Llámenme chavorruco, pero cuando yo era un niño y en mis épocas de adolescente, no había nada más divertido que jugar videojuegos de forma cooperativa con mis hermanos o amigos. Esa sana convivencia de tener alguien al lado con quien te debías coordinar para pasar los niveles y matar a los jefes era algo muy emocionante, ya que te proponía un reto de coordinación que al superarlo, te sentías como la persona más inteligente del mundo, aunque también era divertido darle o recibir un codazo de tu compañero cuando alguno de los dos se equivocaba.

¿Cómo olvidar aquellas noches enteras en las que uno se juntaba con sus amigos para acabar una campaña de Gears of War o pasar la tarde jugando con tu hermano en donde la decisión más difícil era quién iba a ser Chip y quién Dale en el juego de Rescue Rangers de NES?

Pero lejos quedaron aquellos días y en la actualidad, ya es raro encontrar un juego nuevo que incluya un modo cooperativo; incluso, aquellos que lo traen, las compañías te lo venden como si fuera una característica especial, siendo que en realidad debería de ser algo de lo más normal. Pero ¿a qué se debe esto?

Lo primero que se me viene a la mente es a la llegada y popularización masiva del Internet, que permite a cualquier persona jugar en línea con otra que incluso se encuentra del otro lado del mundo. Pero aún así, las compañías tampoco incluyen campañas cooperativas en sus juegos y en la mayoría de las ocasiones sólo colocan un multiplayer competitivo para que “valga la pena la compra”.

Probablemente otro motivo se deba a la forma en que los padres educan ahora a sus hijos. Décadas atrás, debido a la carencia de toda la tecnología con la que contamos ahora, los niños no tenían de otra para entretenerse más que convivir con sus hermanos, vecinos o compañeros de escuela. Sin embargo, eso ha cambiado bastante, ya que ahora los padres enseñan a sus hijos a vivir a la defensiva debido a la poca confianza que existe actualmente en el mundo, por lo que es raro que hablen con personas ajenas a su círculo familiar.

Al mismo tiempo, muchos padres les regalan a sus hijos un smartphone o una tablet con el fin de que se entretengan o hasta como sustituto fácil de una niñera. Sin embargo, el uso correcto de estos dispositivos muchas veces queda rezagado, por lo que los niños sólo los utilizan como alimentadores de ego al publicar todo el día contenido que sólo les sirve para ver quién es mejor o hace más cosas entre su círculo de amigos, a quienes ven más en una pantalla que en vivo.

Esta conducta se ve reflejada en los videojuegos, una industria que funciona de forma similar a la de los gadgets, lo que hace que los niños sólo quieran competir por ver quién es el mejor en lugar de ayudarse entre ellos, lo cual también hace eco del estilo de vida laboral de la actualidad, en donde todos quieren llegar a la cima sin ayudar al prójimo.

Por supuesto, las compañías de videojuegos ven este comportamiento y de inmediato se dan cuenta de una oportunidad de negocio en dicho mercado y es por ello que la mayoría de los juegos actuales sólo cuentan con modos multijugador competitivos en lugar de cooperativos, ya que al final del día, esta industria es un negocio y el objetivo principal de las empresas es hacer dinero, no importa si eres Nintendo o Activision.

Es por eso que tenemos que tener en cuenta que las compañías nunca se van a preocupar por la educación de tus hijos, pero sí eres padre, entonces sí deberías de hacerlo, en especial porque el juego cooperativo trae consigo muchas ventajas; y no lo digo yo, lo dicen varios estudios que se han hecho al respecto.

De acuerdo con ellos, el juego cooperativo fomenta el aprendizaje de la percepción del bien común, ofrece la capacitación para integrar a las diferentes personas, aumenta la confianza en nuestras capacidades y en las demás personas, y permite desarrollar sentimientos, expresarlos, aceptarlos, transformarlos y a aceptar los demás.

Por otro lado, se ha comprobado que esta modalidad en los videojuegos ayuda a las personas a sentirse responsables de sí mismos y de los demás, a superar miedos, a comunicarse positivamente con los demás, a gestionar los conflictos y a canalizar la energía de la agresividad para afrontar los problemas.

Afortunadamente, existen muchísimas otras opciones para llevar a cabo el juego cooperativo, aunque es probable que los videojuegos sea una de las más sencillas y menos riesgosas, ya que no requieren salir de casa, además de que bien utilizados, también ayudan a ejercitar al cerebro durante los tiempos libres, lo que trae consigo también prevención de enfermedades como el Alzheimer.

En mi caso personal, aunque ya no soy un niño, sigo disfrutando muchísimo reunirme de vez en cuando con mis amigos para pasar juegos viejos juntos y siempre tenemos grandes ratos muy agradables sin necesidad de caer en vicios como el alcohol u otras sustancias.

¿Ustedes qué opinan de este tema? ¿Aún juegan con sus amigos o prefieren hacerlo solos y en línea sin que nadie los moleste?

Referencia: Science Daily

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