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En la casa de Charlton Hall Jr., los sensores saben que se ha levantado para ir al baño. Saben cuanto tiempo ha estado en cama. Lo observan haciendo rompecabezas. También se enteran cuando abre el refrigerador. Y aunque suena como una pesadilla al mejor estilo Big Brother, para Hall, de 74 años, es mucho mejor vivir así, monitoreado constantemente.

Es un sistema maravilloso para ayudar a los ancianos a mantenerse independientes tanto como sea posible“, dijo Hall, sentado en la sala de su casa de 7,500 pies cuadrados. Un sensor lo vigila desde un librero. “Ellos saben donde estoy todo el tiempo“.

Las redes de sensores ya han hecho su debut en hospitales y centros de asistencia, pero hoy en día parecen empezar a se utilizados por algunos ancianos en los Estados Unidos. Los sistemas, los cuales pueden monitorear un sinfín de cosas, desde movimiento en un cuarto en particular o si una persona se ha tomado sus medicinas o no, recolectan información sobre los hábitos diarios y condición de una persona, los cuales pueden ser enviados en tiempo real a doctores o miembros de la familia del anciano.

Si Hall abre la puerta exterior en la noche, por ejemplo, una alerta es enviada a su doctor, a una empresa de monitoreo y a dos de sus amigos más cercanos, ya que el anciano no tiene familiares cerca. “Ellos quieren saber, en caso de que me caiga, en donde estoy“, dijo Hall, haciendo notar que se ha caído varias veces en los últimos años y además, porque tiene diabetes y una condición cardiaca crónica.

La red de monitoreo de Hall, hecha por una compañía llamada GrandCare Systems, se caracteriza por sensores de movimiento en cada cuarto así como sensores en las puertas exteriores. Un sensor debajo de su colchón le dice a los profesionales de la salud si está durmiendo regularmente. Todo esto se conecta de forma inalámbrica con monitores de señales vitales, los cuales son enviados a su doctor diariamente y reportan niveles de azúcar, presión sanguínea y peso. El galeno puede ver gráficas de cómo van las cosas tocando en una pantalla táctil que está sobre su escritorio. Pero este tipo de esquema apenas comienza.

Investigadores universitarios están probando robots que puedan ayudar a los ancianos, hacerles compañía e incluso, darles baños de esponja. En el mientras, algunos jóvenes usan estos sistemas para recolectar información propia, frecuentemente llevando a los extremos sus ejercicios, por ejemplo, para documentarlos, o bien, su consumo de cafeína y la cantidad de mensajes que mandan en línea.

Jeff Kaye, director del Centro para la Vejez y Tecnología de Oregon, dijo que el monitorear todo el tiempo la vida se convertirá en una norma para los ancianos en los Estados Unidos en los próximos cinco años, y que será muy común para la gente de todas las edades en el futuro cercano.

Su laboratorio ha realizado investigaciones sobre los beneficios de monitorear a la gente, y tienen datos suficientes para qe los doctores puedan darse cuenta de los inicios de demencia por Alzheimer así como indicadores sobre las susceptibilidades de una persona, monitoreando sus vidas diarias.

Y aunque la tecnología está básicamente lista para usarse, los investigadores no han tenido suficiente tiempo para hallar maneras en que estos sistemas trabajen de manera más efectiva. El análisis de los datos puede ser un reto y el número de las cosas que pueden ser monitoreadas necesita incrementarse para dar información más valiosa. “La temperatura a la que uno duerme, el particular estado del aire ambiental, las luces sobre el cuerpo, todo, puede cambiar drásticamente la fisiología y apenas nos estamos dando cuenta de esto“, dijo Kaye.

La idea de monitorear a los ancianos está poco a poco siendo más aceptada y hay muchas razones para ello. Parte de esto se basa en la falta que hay de investigación al respecto. Y aunque los investigadores y médicos tienen un sentido general de que más monitoreo debe ser algo bueno para hallar amenazas a la salud y prevenir accidentes, hay poca investigación formal al respecto para demostrar esto.

Por otra parte, las quejas al respecto de estos sistemas es su costo. El que usa el Sr. Hall en Columbia, Carolina del Sur, cuesta 5,500 dólares. Otros pagan cuotas mensuales por los servicios de monitoreo, como si fuese televisión por cable o Internet.

Bob Jennings, que vive a 45 minutos de Hall dijo que paga entre 300 y 400 dólares por mes por un sistema para monitorear a sus padres, el cual está a poco más de una milla de su casa. Esto es más barato que contratar servicios de enfermería privados y además, da tranquilidad, dijo.

Por supuesto que hay otros peros: uno de ellos es los temas éticos al monitorear a personas mayores. Jennings, de 49 años dijo que hizo un pacto con su padre para permitirle quedarse en su casa, la que ha vivido por más de 40 años. Jennings no se sentía seguro sobre este pacto hasta que colocó esta red de monitoreo en la casa de su padre. Su padre, de 86 años, no tomó de manera muy amable esta idea. “No necesito todas estas porquerías“, dijo el padre de Jennings, “pero si eso es suficiente para quedarme en mi casa, lo acepto“, agregó. El hijo ha indicado que el sistema ha sido exitoso.

Hasta hace poco, Robert Jennings, que vivía con su mujer en una amplia casa, que tenía Alzheimer, había sido desplazado a un centro de asistencia. Antes de ser movida a dicho centro, a Jennings le preocupaba que su madre se desorientada y se saliera de su casa. Usó la red GrandCare para monitorear si su madre se salía de su rutina normal.

Si estaba más de 10 minutos a la mitad de la noche fuera de su cama, el sistema le mandaba a Jennings una llamada. Si abría la puerta trasera, en donde hay una alberca, recibía una llamada en su teléfono celular, el de su casa y en el de su oficina. Su padre ha podido mantenerse en su casa más tiempo gracias al sistema de monitoreo.

Así pues, estos sistemas podrían ser una interesante solución -al menos parcial- para el cuidado de gente mayor. Seguramente en el futuro habrá sistemas que multiplicarán sus funciones y serán sorprendentemente complejos.

Fuente: CNN

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