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En tiempos actuales, las redes sociales fungen como un reflejo de lo que caracteriza a nuestra sociedad. Y, en muchos aspectos, son de gran utilidad, desde poder comunicarnos con gente de todo el mundo, hasta tener la posibilidad de recibir noticias inmediatas. Sin embargo, en ocasiones no somos conscientes de lo mucho que una red social podría hablar de nosotros, o de la imagen que denotaríamos al entorno.

Si bien las redes sociales funcionan para tener libertad de expresión, tampoco deberíamos abusar y utilizarlas como herramientas para insultar, discriminar, denigrar o incomodar a otras personas. Además, por mucho que queramos publicar lo que nos venga en gana, debemos ser conscientes de que nuestros perfiles podrían jugar en nuestra contra.

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Un incidente curioso sucedió recientemente cuando un grupo de al menos diez estudiantes aspirantes y candidatos para estudiar en Harvard, fueron rechazados, debido a que la institución descubrió que en sus redes sociales habían memes constantes de discriminación que hacían burla y alusión a los latinos, específicamente a los mexicanos.

Las autoridades de la universidad, vieron en Facebook que los ex futuros alumnos tenían un grupo privado donde se burlaban de México y otros territorios. A continuación algunos ejemplos:

Lamentablemente, los alumnos ya habían sido aceptados, pese a toda la demanda existente, para integrarse en la generación 2021 de Harvard, pero los memes y las imágenes de “broma” determinaron su futuro académico.

Múltiples controversias surgieron en torno. Unos cuantos alegan que la Universidad no debió entrometerse en la privacidad de los alumnos, mientras que otros aplauden que una institución de tal renombre a nivel internacional, brinde el ejemplo de no ser testigos, ni cómplices de actitudes que estancan el desarrollo humano social y cultural.

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Los memes, por muy insignificantes o divertidos que sean, podrían emitir un gran reflejo de lo que somos, de nuestra ideología, nuestras maneras de pensar, sentir, ser o actuar, así que deberíamos tener más cuidado con lo que compartimos porque aunque sea inocentemente, cabe la posibilidad de dañar la integridad de otras personas.

Referencia: BBC, The Guardian

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