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SpiralFrog ofrecía descargas de música de manera gratuita (tenía una base estimada en 800 mil tracks y 3500 videos), a cambio de ver publicidad. Se pretendía de esta manera luchar contra la piratería y compartir las ganancias con las empresas como EMI y Universal.

Los archivos de música a todo esto, tenían DRM. El usuario tenía que registrarse y cada 30 días ver publicidad o los archivos descargados serían deshabilitados (aunque ignoro exactamente cómo hacían eso). Entre las reglas es que la música no podía ser grabada a CD o transferida a un iPod o dispositivo similar. El servicio solamente estaba disponible para Estados Unidos y Canadá, pero si alguien tenía un sistema para esconder su IP y crear uno ficticio de estos países, podía sin duda, usar el servicio sin problemas.

Pues bien, todo esto se escribió en tiempo pasado, pues SpiralFrog ha desaparecido por alguna razón y la empresa ha dicho que la música que los usuarios hayan bajado podrá ser usada (escuchada), los siguientes dos meses antes de que quede deshabilitada. Esto se hará automáticamente por el sistema DRM, diseñado para prevenir las copias ilegales. Así, se acabó por el momento esto de la música gratis de SpiralFrog hasta que alguien reviva el servicio o compre a dichas empresa.

Para algunos críticos de los derechos digitales (DRM) este caso de SpiralFrog demuestra que la tecnología va en contra de los consumidores. Para empezar, limitan a los usuarios en su capacidad de tocar la música en los dispositivos que se desee. La peor crítica corresponde a que una persona jamás se hace propietaria de la música bloqueada con DRM porque siempre necesita llaves y claves, suministradas por los servicios de música para así poderla escuchar. Sin embargo, en el caso de SpiralFrog el asunto cambia porque los usuarios no han pagado un centavo por bajar esos tracks musicales, a decir de un experto en estos temas, Christopher Levy. Aunque en mi opinión al Sr. Levy se le olvida que los usuarios de SpiralFrog sí que han pagado esas rolas con su tiempo al tener que ver publicidad para poder escucharlas. Así, no todo se paga con dinero. En el caso del modelo de SpiralFrog se pagaba con tiempo para ver los dichos comerciales que dicha empresa ponía.

Por otra parte, sería interesante estudiar un poco el modelo de servicios “gratuitos” a cambio de ver publicidad. En algún momento surgieron empresas en México que daban Internet gratis a cambio de permitir publicidad. Todas esas compañías no pudieron con ese modelo de negocios y me pregunto si éste en realidad no es viable.

Fuente:  CNet

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