Steve Kordek, quien revolucionó el juego del pinball en los años cuarentas del siglo pasado, diseñando el estándar que todos conocemos, murió en un hospicio en Park Ridge. Tenía 100 años. Su hija Catherine Petrash confirmó su fallecimiento. El Sr. Kordek estaba haciendo una revisión de lo que se le llamó en 1930 el “pin game”. En esa versión el jugador lanzaba la pelotita en la máquina y entonces movía la mesa en un frustrado intento de redirigir la trayectoria de la pelota a un sitio donde le diese puntos, un agujero o un sitio donde la bola se atorara.

En 1947 dos diseñadores del fabricante de máquinas de pinball de la empresa D. Gottlieb & Company, en Chicago, Harry Mabs y Wayne Neyens, transformaron el juego rudimentario en uno que se le llamó Humpty Dumpty, añadiendo seis paletas electromecánicas (flippers), tres de cada lado de arriba hasta abajo de la mesa. Esto fue un éxito instantáneo hasta que en en la feria de negocios de 1948 en Chicago precisamente, el Sr. Kordek introdujo “la triple acción”, un juego que tenía dos paletas nada más, ambas controladas por botones en la parte interior de la mesa. Kordek era un diseñador para Genco, una empresa de más de dos docenas de fabricantes de máquinas de pinball de ese tiempo en Chicago.

El juego de Kordek por una parte, era menos costoso de fabricar; también le daba a los jugadores más control. Para quien quiere concentrarse en la trayectoria del balín, dos paletas fueron mejor que seis. “Fue revolucionario realmente y después de esto todos siguieron esta idea”, dice David Silverman, director ejecutivo del Museo Nacional de Pinball en Baltimore y agrega: “y así se mantuvo como un estándar por más de 60 años”. Roger Sharpe, autor of “Pinball!” (1977), la historia de esta industria, está de acuerdo.

“Pero no sólo Steve puso dos paletas en la parte de abajo del juego”, dice el Sr. Sharpe, “más importante aún es que les dio la fuerza suficiente para que esas paletas, manejadas con habilidad, pudiesen subir una pelota desde el fondo hasta el tope de la mesa, o en cualquier parte del juego, con cierta capacidad de precisión”. Usaba corriente directa cuando la mayoría de los juegos usaban corriente alterna.

La carrera de Kordek duró unas seis décadas y la industrias evolucionó desde dar energía a las máquinas con pilas hasta llegar a las computadoras. El diseñador en cuestión creó más de 100 juegos -en Genco- y más tarde para Bally y Williams, muchos de los cuales fueron muy exitosos. Entre ellos podemos decir que Space Mission, el cual se inspiró en el viaje a la Luna y a las misiones soviéticas del Soyuz; Grand Prix, que tenía como tema los autos; Contact, en donde los humanos hacían contacto con alienígenas y Pokerino, basado desde luego en el juego de poker.

El útimo juego en el que Kordek contribuyó fue Vacation America, un pinball computarizado que salió en el 2003 y que se basó en la película Vacation, con Chevy Chase. Para muchos el impacto de Kordek podría ser comparable a D.W. Griffith, quien pasó de las películas mudas a las que tenían sonido, así como al color, Cinemascope y 3D con gráficas computarizadas. Dice Sharpe: “se movió de era en era sin dificultades”.

Steven Francis Kordek nació el 26 de diciembre de 1911. Era el mayor de 10 hijos. Su padre, Frank Kordek, trabajó en la industria metalúrgica. En 1937, en una visita a su pueblo natal, caminaba por la calle cuando una lluvia torrencial lo forzó a pararse en un lobby de un edificio pues no llevaba paraguas. Era el edificio de la compañía Genco. La recepcionista le preguntó si estaba buscando trabajo. Kordek dice que “nunca había visto una máquina de pin game en mi vida”. Por unos 45 centavos por hora, pronto estaba soldando en la línea de producción de la empresa. Estudió en la escuela de electricidad Coyne de noche y pronto comenzó a trabajar en el departamento de ingeniería de Genco.

Steve Kordek se casó con Harriet Pieniazek en 1941, quein murió en el 2003. Aparte de su hija Catherine, le sobrevive otra hija, Donna Kordek-Logazino; dos hijos, Frank y Richard; una hermana, Florence Wozny; dos hermanos, Joseph and Frank; seis nietos; y nueve bisnietos. Hay actualmente muchas máquinas de pinball en las paredes de la casa de Kordek. Su hija dice: “siempre ha sido el centro de actividad para nuestros hijos y amigos”.

El Sr. Kordek nunca se cansó de los sonidos típicos de las máquinas de pinball. “He tenido más diversión en este negocio que lo que cualquiera pudiese creer”, le dijo en una entrevista al periódico Tribune.

Fuente: NY Times

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