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Joseph Goebbels fue el ministro de propaganda de Adolfo Hitler. Ahora una abogada está tomando acción legal contra el editor Random House, sobre una nueva biografía, en donde se piden regalías por fragmentos extraídos de los diarios del criminal nazi. Cordula Schacht, abogada, cuyo padre fue Hjalmar Schacht, el ministro de economía de Hitler, ha demandado a Random House en Alemania y a su impresor, Siedler, por el libro sobre Goebbels, de Peter Longerich, profesor de historia germánica moderna, de Royal Holloway, Universidad de Londres.

Longerich es una autoridad sobre el holocautso y la era Nazi en Alemania, y ha escrito extensivamente sobre los diarios de Goebbels en su biografía, la cual se publicó en el 2010 en Alemania. Ahora, estos mismos pasajes de sus diarios aparecen en la edición inglesa, en donde Penguin Random House UK y su impresor Bodley Head, lo publicarán el 7 de mayo.

El autor se sorprendión cuando Schacht se contactó por vez primera con la editorial llamándose la representante de Goebbels, demandando dinero: “Yo no quería creer que alguien pidiese regalías por las palabras de Goebbels”, dice. En septiembre pasado una corte distrital de Munich ordenó a Random House hacer públicas sus ganancias, pero la editorial apeló sobre esto en términos de derechos de autor, legalidad y fundamentos morales, y el caso se volverá a escuchar el próximo 23 de abril.

Dresen sugirió a Schacht -privadamente e incluso en la corte- que las eventuales regalías se donaran a la caridad de las  víctimas del Holocausto, pero ella lo rechazó bajo la premisa que ese dinero debería ir para la familia de Goebbels, incluyendo sus parientes. Hay que hacer notar que los nazis de ese tiempo eran capaces de cualquier barbaridad y el holocausto es una prueba de la locura de Hitler. Goebbels se mantuvo con el Fuhrer en su bunker en Berlín, los últimos días antes de la rendición de Alemania, en donde su ministro de propaganda envenenó a sus seis hijos y acto seguido mató a su mujer para después suicidarse. Sus diarios se mantienen con derechos de autor hasta el final del 2015. Copias de estos diarios están en las bibliotecas públicas.

Hjalmar Schacht fue ministro de economía de Hitler, desde 1934 a 1937 y se dice, “ayudó a Hitler a financiar su preparación para la guerra”. Capturado por los Aliados, fue uno de los procesados en los juicios de Nuremberg. Murió en 1970.  Dresen, por su parte, cree que otras editoriales han pagado por el uso de los diarios de Goebbels y dice: “ha sido la primera casa editorial que evita este pago y ha sido demandada”.

Longerich dice que su caso tiene connotaciones importantes de censura: “Si usted acepta que una persona privada controle los derechos de los diarios de Goebbels, entonces -teóricamente- le estás dando a esa persona el derecho de controlar la investigación”, dijo y añadió: ” El control de los derechos podrían tener incluida una inspección del manuscrito antes de la publicación, lo cual no ocurrió en este caso. Pero en términos generales, no podemos permitir dicho control a un particular, sin importar cuales sean sus intereses”. Longerich piensa que: “en este caso estamos tratando con la hija de un colega de Goebbels. esto es una situación inaceptable no solamente moralmente, sino para el profesionalismo de un historiador”.

Random House dice en sus argumentos legales, que el propietario de los derechos de autor no existe porque por una parte, los diarios se publicaron por la editorial del mismo régimen Nazi y además, los bombardeos sobre Alemania destruyeron dicha editorial y no existe contrato en existencia al respecto. Sin embargo, Dresen indica que hay evidencia en uno de los diarios de Goebbels, de 1936, en donde confirma sus planes para publicarse, en donde se argumenta ahora que el gobierno bávaro debería ser el propietario de los derechos de autor.

Inicialmente el autor del libro dijo que temía que su iniciativa prohibiese la salida del libro, por lo que determinó dar un 1% sobre el precio de venta del libro. “Cuando ella dijo que quería dinero en el acuerdo, yo dije que tal acuerdo era nulo y prohibido… Es contra los derechos morales…”, dice Longerich. Schacht declinó hacer algún comentario al respecto.

Referencias:

The Guardian

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