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Los dispositivos de medición en medicina suelen ser muy costosos. Una de las razones para ello es que son aparatos de “soporte de vida” y por ende, sus mediciones deben ser precisas y con un margen de error muy pequeño. Imaginemos que un electrocardiógrafo midiera mal las señales del corazón de un paciente y el médico en turno entonces diese un diagnóstico equivocado, provocando un problema mayor en la salud del enfermo. Por ello, este tipo de aparatos para la medicina moderna tienen que pasar por una serie de controles y esto hace que los fabricantes de estas tecnologías sean pocos. Todo esto contribuye a los costos -muy altos, muchas veces- de aparatos de medición para la medicina.

Por otra parte, hay quien piensa que los pacientes deberían tener derecho a conocer cómo funcionan estos aparatos que miden sus signos vitales e incluso no falta quien se ponga a exigir el código fuente de un electrocardiógrafo porque piensan que así al menos podrían saber qué clases de mediciones toman esos aparatos y lo que representan. En mi opinión esto es absurdo. Es como si exigiéramos -al subirnos a un avión- los programas que hacen funcionar la aeronave. Primero, leer el código fuente es para programadores y quien no esté involucrado con el tema simplemente no va a entender nada. Pero bueno, hay gente para todo.

Lo interesante es que una empresa húngara llamada MobilECG ha decidido entrar a la batalla de los electrocardiógrafos con un enfoque de código abierto. La idea por una parte busca bajar los costos asociados a este tipo de dispositivos y por otro lado, poner disponible a quien le interese, tanto el hardware como el software. Por ejemplo, la empresa dice que el costo de fabricación de sus aparatos de electrocardiografía es de 100 a 150 dólares, y que además, los cables que se requieren cuestan unos 50 dólares. Esto hace un dispositivo para hacer electrocardiogramas por apenas unos 200 dólares, costo significativamente menor al de aparatos que se venden para estos propósitos, que dependiendo de las características que contengan, pueden costar unas 10 veces más que el costo propuesto por los húngaros.

Ya la empresa va en la segunda generación de su prototipo. Una idea interesante es que por el costo del dispositivo, enfermos del corazón podrían tener el aparato en sus casas y hacerse las mediciones correspondientes, las cuales podrían enviarse al médico vía correo electrónico, por ejemplo, para que éste pudiese analizar los signos del paciente. Suena extraño, porque no estamos acostumbrados a que los propios pacientes se hagan sus electrocardiogramas, pero en la tecnología moderna no hay ningún gran pero para que esto no pueda hacerse.

Hay que reconocer que el trabajo que los húngaros están haciendo es interesante, aunque parece ser aún un prototipo nada más y muchas opciones simplemente no están disponibles. Y habrá que ver cómo se empiezan a desarrollar ya en el ámbito médico profesional. Vamos a ver si este tipo de ideas puede cambiar algunos de las maneras tradicionales de hacer negocios y de iniciar un nuevo enfoque en los dispositivos médicos.

Referencias:

GitHub
MobilECG

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