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El cómputo podría predecir quién ganará futuros debates

Los debates políticos son, supuestamente, parte de esta democracia que queremos construir. Sin embargo, considerando cómo los modelan las redes sociales, no parecen llevar a ninguna conclusión.

La profesora de la Universidad de Northeastern, Lu Wang, cree que dado un análisis lingüístico, inteligencia artificial y visualización de datos, se pueden tener debates que nos den a todos más significado de lo que está pasando. El entender qué es lo que hace que un argumento sea persuasivo es lo que la académica piensa es el corazón de un proyecto interdisciplinario que de hecho, ella lidera. La meta final es ayudar a las plataformas de las redes sociales a evolucionar de los discursos de odio, de las “fake news”, para pasar a conversaciones constructivas.

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“Los debates deberían ser mecanismos para descubrir cosas nuevas sobre el mundo”, dice Nick Beauchamp, profesor asistente de ciencia política en la universidad mencionada y colaborador del proyecto. “la esperanza es que al terminar un debate las personas no se queden solamente con 3l conjunto de nuevos datos que aprendieron, sino que obtengan una mejor manera de pensar acerca de los problemas planteados”.

Con esto en mente, Wang y Beauchamp diseñaron un algoritmo que identifica las características de un argumento fuerte. Usando un conjunto de datos de los 118 debates al estilo Oxford, en donde el ganador era quien lograba tener más audiencia de su lado, el algoritmo fue capaz de predecir el ganador del debate en un 74% de las veces.

El modelo halló que los argumentos ganadores se caracterizaban por ciertas características lingüísticas, dijo Wang, quien es profesora asistente en el Colegio de Computación y Ciencias de la Información. Por ejemplo, los pronombres “nosotros” y “ellos”, se usaron más frecuentemente en argumentos ganadores contra pronombres como “tú” y “yo”. Los investigadores también descubrieron que los ganadores de los debates estratégicamente cambiaban de tópicos para mantener la conversación enfocada en sus argumentos más fuertes, dijo Beauchamp.

Por ejemplo, supongamos que usted y yo estamos debatiendo sobre abolir o no la pena de muerte. Yo podría usar el argumento de que siempre hay errores en los convictos con ya definida la pena capital, lo que hace que existan muertes de inocentes. Pero en lugar de debatir ese punto (que sé que es probable que no pueda ganarlo), se concentro en el punto fuerte en favor de mi argumento. Tal vez respondo que decir que la pena de muerte beneficia a la sociedad actuando como algo que detiene el crimen.

De hecho, los investigadores encontraron que recorrer el tópico a algo que nos acomoda más es lo que predice a la larga quién puede ganar un debate. Esto es, sin embargo, un primer resultado. Wang planea aplicar el algoritmo a debates en las redes sociales para entender mejor cómo es que se desarrollan.

El asumir que las personas quieren participar en debates constructivos y no solamente pasándosela insultando a los interlocutores, es por decir lo menos, una percepción optimista, acepta Beauchamp. Pero si se tiene un modelo de lo que significa un debate ideal, entonces esto puede bosquejarlo en la manera en como debe hacerse.

Eventualmente, Wang quiere colaborar con Twitter y Facebook para desarrollar una herramienta de evaluación automática que mida la calidad de los debates. Dicha herramienta podría incluir un componente visual que mostrara el resultado de las conversaciones más constructivas en donde los diferentes bandos presentan argumentos fuertes.

Wang piensa además que esta investigación podría poner en la atención pública a los grupos que normalmente no tienen casi representación e influencia, pudiendo entonces darle voz en los debates de las redes sociales. “Nuestra herramienta podría ser capaz de ayuda a mantener los debates constructivos en donde ciertos grupos dominan la conversación mientras que otras opiniones son ignoradas”, concluye Wang.

En nuestro país, las campañas políticas están todas a punto de terminar y lamentablemente, no tenemos ni lejanamente una herramienta como la que Wang y Beauchamp están considerando. Con ella quizás no tendríamos que tragarnos las mentiras y argumentos falsos de todos los partidos después de los debates, en donde todos aseguran haber ganado.

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