Si bien la Switch ha sido un triunfo económico total para Nintendo, la consola le ha traído más de un problema legal.

Todo gira en torno a los Joy-Con y los defectos de sus sticks análogos (automáticamente detectan movimiento incluso cuando no están en uso, afectando la experiencia de juego), situación que incluso hizo que Nintendo Switch fuera nombrado el producto más frágil de 2019.

Ahora esa problemática toma un nuevo giro, pues la organización francesa de defensa del consumidor UFC-Que Choisir emitió un comunicado a través de gamesindustry.biz para informar que descubrió en los Joy-Con evidencia de obsolescencia programada.

‘La naturaleza de las fallas, la manera en que tan frecuentemente le ocurren a los jugadores, el tiempo de vida limitado de sus productos y la inacción del fabricante a pesar de estar debidamente informado de la situación, son características de prácticas de obsolescencia de Nintendo’, declaró la organización.

Para llegar a esta conclusión, UFC-Que Choisir analizó varios ejemplares de Joy-Con y encontró dos problemas en concreto: Un desgaste inusualmente prematuro en los circuitos y un defecto en la hermeticidad.

Esto ha derivado en una demanda interpuesta contra la Gran N en Nanterre, Francia, en la que el reclamo principal es que Nintendo de una vez por todas modifque la manera en que fabrica los Joy-Con.

Recordemos que obsolescencia programada se refiere a la programación del final de la vida útil de un producto, es decir, apela a la decisión deliberada de los fabricantes de hacer que sus dispositivos comiencen a perder utilidad y que, por ejemplo, se hagan más lentos o no reciban actualizaciones de software, lo que orilla a los consumidores a comprar piezas o modelos nuevos.

Cabe resaltar que Nintendo fue demandada en 2019 por el defecto de los Joy-Con y a partir de ello ofrece repararlos sin costo alguno.