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Cuando conocí este Chevy en el 2006, en realidad ya lucía bien, pero solo poseía grandes rines de 17 pulgadas, el cofre y la parrilla pintada de negro, una barra de torsión, resortes recortados para un look más chaparrito y hasta un portabicicletas pues en esos días era la moda. La verdad creo que no tenía mayores pretensiones que ser un auto de calle, con buena vista.

Sin embargo, hace pocas semanas, tuve la oportunidad de subirme nuevamente a este modificadísimo Chevy, en el Autódromo de Amozoc en Puebla y honestamente, no quise quedarme con las ganas de contarles como ha cambiado, porque lo ha hecho por completo. ¿Para qué? Para que se den cuenta de hasta donde puede llegar el amor y la pasión por los autos.

Hoy en día este Chevy es un auténtico auto de carreras, lleno de ingeniería 100% mexicana, más que de tecnología, aunque de ésta, también tiene su toque, pero sinceramente es un auto que sorprende. Y lo mejor de todo, es que lo puedes usar todos los días, si así lo quieres.

Todo empezó, cuando después de probarlo varias veces en el autódromo de Pachuca a lado del gran preparador mexicano Cuauhtémoc Ponce, el instinto de la velocidad hizo acto de presencia y los dueños se decidieron a correrlo en la última fecha de la Copa Turmex en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez. El auto estaba prácticamente original ¿qué traía? El motor “stock” o sea sin nada que lo hiciera correr más, sólo headers marca PONCE, media jaula (roll bar) por seguridad, resortes de suspensión más bajos que los originales y cinturones de 5 puntos SIMPSON. Con sólo eso, lograron hacer un buen papel, arrancando desde el lugar número 32 y terminando en el lugar 15 con un auto sin las modificaciones correctas, ni completas.

De ahí en adelante, “el Chevy Rojo”, se fue convirtiendo poco a poco, más en un auto de uso Racing que en un auto de calle. Pero también le daban sus vueltas.

Las modificaciones comenzaron realizando muchos ajustes a la suspensión para obtener un mejor agarre en curvas y desarrollando la reprogramación de la computadora- que es todo un tema-, así como abriendo el motor para ponerle piezas de mejor calidad que las originales, para lograr más potencia. Por ejemplo, el motor es 1.7 litros, tiene pistones planos y árbol de levas de competencia, la cabeza  está porteada y el motor balanceado, montaron un filtro de alto flujo para mejor mezcla de aire/combustible. Headers con salida de 4 a 1 calculados con flujo de gases de acuerdo a orden de encendido, sistema de ignición 100% racing;. La computadora fue reprogramada en sus valores para obtener más y mejor mezcla de aire; más inducción de gasolina, eliminación del gobernador de revoluciones, entre muchas, muchas cosas más. Este auto es capaz de poner en aprietos incluso a un Golf GTi 2.0 Turbo de 200hp, de los nuevos, ¿No me crees? Ve el video.

En verdad la lista de modificaciones al motor resulta infinita y al parecer va a seguir a futuro. Esto del verdadero “tuning” (entiéndase puesta a punto no mucha fibra de vidrio, alerones y una cabeza de Drácula en el cofre), nunca acaba.

¿Quieres agarre en curvas? Qué tal unas llantas de Ultra High Performance, amortiguadores de competencia y resortes preparados para el auto por PONCE, barras estabilizadoras de stress y torsión tanto delantera como trasera y además una placa de torsión atrás. Mas que suficiente para que se pegue al piso en cada curva.

Pero con tanta velocidad, ¿cómo paras este Chevy? Con discos hiperventilados y balatas de competencia. Porque si le subes a la potencia forzosamente habrá que meterle a los frenos, una cosa te lleva a la otra, es por seguridad.

La verdad este Chevy se lleva las palmas lo veas por donde lo veas. Tiene en sí un trabajo artesanal, tecnológico, de ingeniería, etc. El que haya ganado concursos y aparecido en revistas como Chevymanía y 4Ruedas no es gratis, hay mucho dedicación y pasión en él y es digno de admirarse. ¿Quién iba a pensar que un auto de entrada, un auto “económico” podría tener este nivel? Pues si es posible y aquí está la prueba. Y si lo ves en la calle, no trates de darle batalla, porque en serio, te puedes llevar una gran sorpresa.

Desde la Red…
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