El falso debate de las telecomunicaciones mexicanas

A escasos días de que se presente la legislación secundaria respectiva a las reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica, nos encontramos en medio de un falso debate mediático de las mismas.

Muchos de los principales medios de comunicación en México han abordado el tema de las telecomunicaciones y la radiodifusión desde un punto de vista de Telmex contra Televisa, e incluso, desde la óptica de los empresarios, Carlos Slim contra Emilio Azcárraga.

La fórmula parece querer denominar desde ahora a una ley que no conocemos como la “Ley Telmex” o revivir el término “Ley Televisa”.

Esto es un falso debate.

En la relatividad de la psique humana, si uno es el malo entonces el otro debería ser el bueno. Sin embargo, muchas veces nos encontramos decidiendo entre dos opciones buenas y una sería ‘menos buena’ que la otra. De la misma manera, cuando tenemos que elegir entre dos males, uno simplemente es ‘menos peor’ que el otro.

Actualmente, en México el sector de las telecomunicaciones se encuentra altamente concentrado, y el de la radiodifusión, en el segmento de la televisión abierta, está dominado por dos empresas. En específico, América Móvil, la empresa dueña de Telmex y Telcel, posee el 79.6% del mercado fijo, 70% del móvil y 74% de los accesos a internet fijo. En el mercado de televisión de paga, la suma de las empresas de Televisa (Sky, Cablevisión, Cablemás y TVI) obtienen el 48.9% del mercado, según datos de la misma OCDE. Esta concentración en un par de empresarios tiene como consecuencia un precio más alto que el que se daría bajo una mayor competencia y, por lo mismo, una menor penetración de los servicios, así como una menor calidad de los mismos.

En el mercado de la televisión abierta Televisa posee 56% de las estaciones a nivel nacional y TV Azteca, su único competidor, tiene  39% del mercado para juntar entre los dos 95% de las estaciones concesionadas según datos de la COFETEL.

Para ello es preciso que se atienda el espíritu de la reforma a las telecomunicaciones y radiodifusión impulsando una mayor competencia en ambos frentes. Si la próxima legislación secundaria promoviera una regulación más estricta en radiodifusión que en telecomunicaciones será denominada “Ley Slim” por favorecerle. El caso contrario, en que se intensifiquen más las medidas para promover la competencia en telecomunicaciones que en radiodifusión sería denominada “Ley Televisa”.

Desde mi punto de vista, cualquier normatividad secundaria que promueva una verdadera competencia tanto en telecomunicaciones como en radiodifusión es benéfica para los usuarios finales, independientemente de que se afecten más los intereses de uno o de otro.

Por lo tanto, es importante no caer en el falso debate ni elegir entre el lado del operador más grande en telecomunicaciones ni el de las grandes televisoras, sino del lado del usuario y consumidor final de los servicios. Y, ¡claro que es totalmente válido tener intereses y defenderlos!, todos los tenemos, pero entendamos de dónde vienen.

De esta manera, no sólo se puede defender o apoyar a tal o cual empresario nacional o internacional, ya que también es posible estar del lado de los mexicanos y cuidar que realmente la legislación secundaria se traduzca en mejores servicios, de mayor calidad, más económicos, con una mayor diversidad de contenidos y, por supuesto, con el servicio al cliente que merecemos.

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