En México, la batalla entre las principales empresas de telecomunicaciones y radiodifusión ha tomado un nuevo aire. En esta ocasión la manzana de la discordia se centra en los Juegos Panamericanos que se desarrollan actualmente en la ciudad de Guadalajara y, mientras que las televisoras se siguen sintiendo las únicas en llevar contenido audiovisual a la población, el mayor operador de telecomunicaciones transmite la competencia continental vía Internet aun con su restricción de explotar el servicio de televisión especificado en su título de concesión. Pero, ¿la transmisión por internet es un servicio de televisión que deba ser concesionado?

El sector de las telecomunicaciones es suficientemente complejo por lo que se debe ver bajo tres distintas ópticas interrelacionadas entre sí: la tecnología, los mercados y la regulación. Y es justamente esta última de la que vamos a comentar un poco más.

Desde la privatización de Telmex en 1990, se dictó una cláusula especial para este operador limitándole la explotación, directa o indirecta, de una concesión de servicios de televisión al público en el país. Esta cláusula responde a una medida antimonopolio que limita el mercado asequible de este operador con una notable predicción del futuro que le esperaba.

Sin embargo, la tecnología hizo su parte y en esta convergencia tecnológica en la que toda la información digitalizada se convierte en ceros y unos, sin importar si es una llamada de voz, audio, video, contenido multimedia o datos, resulta muy delgada la línea entre el servicio de televisión y contenidos en internet.

De esta manera, Telmex al verse atado de manos para proveer un servicio de televisión, ya sea abierta o de paga, decidió incursionar a los contenidos en línea mediante su canal Uno TV. Este canal  había operado sin mayores contratiempos por más de un año hasta que decidió transmitir los Juegos Panamericanos en línea para beneficio de todas las personas que contaran con una conexión a internet, sin importar el proveedor de servicios. Bajo la óptica del mercado, lo anterior provocó molestia de algunas televisoras y TV Azteca, en específico, declaró que le estaba quitando audiencia a las mismas y era un daño directo a la industria que comercializa esas transmisiones; y decidió presentar una denuncia por este hecho ante COFETEL.

No es ninguna novedad la estrategia por parte de esta empresa televisora de utilizar recursos legales a diestra y siniestra para evitar una mayor competencia. La diferencia radica en que, en esta ocasión, el tiempo que tardan las autoridades en resolver actúa en su contra y no se podrá detener la generación y distribución de contenidos en línea. Todo esto sin contar lo peligroso que se volvería el empezar a regular los contenidos en internet.

Entonces el problema tiene algunas preguntas relevantes: ¿El título de concesión de Telmex le prohíbe proveer contenidos audiovisuales en línea o solo explotar una concesión de servicios de televisión? ¿Si Uno TV contaba con los derechos para transmitir los Juegos Panamericanos en línea? ¿Si el gobierno debe intervenir y limitar la oferta de contenidos en internet en detrimento de los usuarios?

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