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Canacine (Cámara Nacional del Cine) pone ahora, en cada función de las películas que se exhiben en las salas cinematográficas, un anuncio con respecto a las películas piratas. El anuncio es un pequeño corto, en donde hay tres chavitas, preadolescentes, que están en Internet. Una de las niñas se asoma a un librero y saca una película pirata y le pregunta a su amiga que si ve de estas películas. La otra amiguita hace burla diciendo que seguramente le dan 3 x 15 ó 20 pesos, etc. Finalmente terminan las dos con la frase (que me parece, viene de una campaña anterior), “tenemos un papá pidata“. Se pone la imagen en negro y una voz dice, apoyada por los letreros que aparecen en la pantalla: “Comprar películas piratas habla mucho de quién eres… ¿Qué crees que dice de ti?“.

Hasta aquí el comercial. Yo puedo entender que a nadie le gusta que le roben su trabajo pero seamos francos, ya sea programas de computadora o películas en DVD, o cualquier material en este tipo de medios, es fácil piratear porque además, el costo de los originales es prohibitivo. Más de uno dirá que es muy fácil: “si no tienes para comprarlo, pues no lo compres y ya“. Ajá, pero si la alternativa es conseguir ese mismo material por la décima o vigésima parte del original, ¿por qué no comprarlo? Ante la imposibilidad de meter a la cárcel a todos los que crean materiales piratas y que además, están ante las narices de la autoridad en puestos, esquinas de cualquier transitada calle de la manera más impune,  Canacine decidió como alternativa apelar a la moral o ética para que la gente no compre discos ilegales, para que no seamos “pidatas“.

Pero ésa es una visión muy particular de la industria cinematográfica en este país. Yo tengo otra versión: Por una parte, las películas piratas, los CDs con programas, la música en mp3 que se vende a 10 pesos en el metro, por ejemplo, promueve tanto a los artistas como a los productos que se venden por una fracción del costo original. Los creadores de música, por ejemplo, la industria disquera, no tendría manera de anunciar a todos esos artistas que los vendedores ambulantes promueven en los vagones del metro. No tendrían manera de pagar por propaganda de ese tamaño. Así que en alguna medida no todo es malo. Los músicos, cantantes, industria disquera toda, se beneficia en cierta medida de que sin gastar un peso sean promovidos por los que venden de estación en estación. ¿Por qué no se habla jamás de esto?

Ahora bien, preguntémonos por qué la gente piratea, por ejemplo, software, digamos Windows. ¿Será acaso que somos perversos y queremos que Microsoft desaparezca? Lo dudo. La razón es que el costo del software está fuera del alcance de la clase pobre alta (la clase media ya la desaparecieron o van en camino de eso), y a veces incluso, al consumidor lo tratan verdaderamente mal. Pondré un par de ejemplos: i.  Un alumno me muestra una computadora Dell, que traía Windows Vista Starter como sistema operativo incluido. Pues bien, acabo de saber que en esta versión del sistema operativo no se pueden abrir más de tres aplicaciones al mismo tiempo. Cuando se intenta aparece un mensaje advirtiéndonos que esto no se puede hacer en esta versión. ¡Qué restricción más desagradable! Pero claro, ni Microsoft ni Dell se tentaron el corazón con quien les compró la laptop y le pusieron un sistema operativo que en términos reales es inservible. ¿Y siendo así pretenden que los usuarios tengamos consideración al adquirir software pirata? ii. Una amiga se compró una Vaio que traía la última versión de Microsoft Office. A los tres meses la versión caducó porque era de prueba y ahora necesita hacerse de Microsoft Office original, que cuesta sus buenos pesos. ¿Por qué no le dan una versión completa con su máquina? ¿Por qué no le indicaron nunca que era una versión de demostración? ¿No es una sucia maniobra hacer que los usuarios usen Office y cuando ya tienen sus archivos y demás datos funcionando en este programa, cortarles el software y casi casi obligarlos a comprarlo (o bien, recurrir a la piratería)?  Contestemos con sinceridad. ¿Se vale tratar así a los consumidores? ¿Son los consumidores finales los culpables de todo? ¿Los fabricantes son los buenos de esta película, de este drama?

Ahora hablemos del precio. (No hablemos de software sino de películas) ¿Por qué un original es tan caro? Si la película es de moda o está en cartelera, o es de grandes efectos digitales, o lo que sea, puede costar 300 a 400 pesos sin chistar. ¿Por qué? Finalmente es pasar a un medio como un DVD una película que ya se pagó con los millones de personas que la vieron en los cines. Pero no, esto nunca es suficiente. La industria siempre quiere hacer más dinero. Nunca tienen llenadera.

Pasa lo mismo con las campañas de donar cinco pesos para que una persona pueda recuperar la vista (cinépolis). ¿Por qué, en lugar de andar pidiendo dinero, costumbre cada vez más enraizada en este país, ¿qué tal que Cinépolis en este caso done un par de días la dulcería y se deja de pedirle a la gente? Digo, porque es claro que el negocio no es el cine, sino la dulcería y todo lo que se vende, aparte de los boletos. Pero bueno, este es otro asunto.

Terminaría diciéndole a Canacine lo mismo que ellos dicen en sus nefastos y ridículos comerciales de concientización: “Vender películas a tan altos costos habla mucho de quién eres… ¿Qué crees que dice de ti?“.

Desde la Red…
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