La tecnología móvil está en todos lados. Diariamente salen nuevos modelos de teléfonos celulares, de gadgets que hacen la vida más fácil en algún sentido. De hecho, gracias a que en actualmente los teléfonos tienen tantas funciones, las PDAs, (asistentes personales, computadoras que cabían en la palma de la mano), empiezan a ser un asunto obsoleto. Es claro que por ejemplo, 3Com, los creadores de la Palm, han tenido que portar su sistema a los teléfonos móviles pues corren el riesgo de quedarse fuera del mercado. La gente quiere más funcionalidad, pero no quiere tener que llevar un cinturón como el de Bátman en donde tiene todo género de artefactos para diferentes funciones. Lo desea todo en el mismo juguete y los teléfonos celulares parecen cumplir con esa perspectiva.

No obstante eso, leo una nota, que más bien es un comercial impreso, una de esos artículos de plana completa que llaman eufemísticamente “publireportajes“, en donde Iusacell presenta el Blackberry Pearl 3G, el cual se entregó a 1500 estudiantes del TEC de Monterrey (campus Toluca, Querétaro y Estado de México), en un acuerdo entre la institución académica y Iusacell, para fomentar el desarrollo educativo a través de dichos teléfonos, los cuales capitalizan el uso del celular para poder extender información escolar y académica a las manos de los estudiantes.

De acuerdo al publireportaje, “el celular, herramienta imprescindible en la vida diaria dse cualquier joven, ahora es aprovechada para estar al tanto de todas las actividades escolares y académicas del TEC de Monterrey“. Así, el teléfono blackberry Pearl 3G tiene más características:

  • Calendario, para mantener al alumno informado de las actividades en el campus
  • Canal en vivo, que le permitirá asistir a clases y conferencias virtuales
  • Lecturas, que le permitirá al alumno escuchar las lecturas de la semana en podcasts donde quiera que esté
  • Exámenes, el alumno podrá responder exámenes a través de su teléfono móvil.

Obviamente la intención de Iusacell es vender más. Regala 1500 teléfonos pero asume que si su tecnología funciona, al rato más alumnos tendrán que hacerse de esos celulares para así poder estar al mismo nivel y ritmo de los estudiantes que posean ya ese teléfono.

En mi opinión el TEC de Monterrey como institución académica deja mucho que desear dejándose llevar por estos espejitos y cuentas tan luminosas. Las escuelas no son necesariamente mejores porque tienen teléfonos celulares para actividades académicas, o como en el caso del sexenio de Fox, sistema multimedia con pizarrones electrónicos costosísimos y poco útiles en las aulas de las primarias públicas de este país. Tampoco el redondeo, para dotar de más computadoras a las escuelas es necesariamente lo más acertado. Lo que realmente se necesita es que los profesores trabajen más en la enseñanza a todos los niveles, que involucren a los alumnos en el aprendizaje, que se esfuercen por preparar mejor sus clases y materiales.

La mejor tecnología lleva aparejada montones de vicios: alumnos que usan computadoras conectadas a Internet pero que en clase se la pasan chateando en el messenger, o bien, que en lugar de hacer caso a las indicaciones y enseñanzas del profesor en turno, están encantados viendo videos en youtube. Y esto no me lo han contado, lo vivo cotidianamente en mis clases en la Iberoamericana e incluso en la UNAM. Ya veo a los 1500 alumnos -nuevos poseedores de esos teléfonos BlackBerry- mandándose mensajes unos a otros y borrando los mensajes que les llegan a sus aparatos en donde se mencionan las actividades académicas por realizarse.

Seamos francos, nos quieren vender la idea que la tecnología hace mejores estudiantes, mejores maestros y personas que a la larga aprenden más y mejor. En mi experiencia todo esto es falso. Al final del día hay empresas que argumentarán las virtudes de la enseñanza a través de un ordenador, o quienes nos quieran vender el nuevo pizarrón electrónico, que ahora imprime lo que ahí se escribe en papel normal, o incluso ahora, una compañía de teléfonos celulares que, con la anuencia del TEC de Monterrey, nos quieren vender la idea de que el celular nos hará aprender más y mejor. Nos quieren meter con calzador a tecnología en todos los ámbitos.

La educación -estoy convencido de esto- puede resumirse en la siguiente frase de Benjamín Franklin:

Si me lo dices, lo olvido.
Si me lo enseñas, lo recuerdo.
Si me involucras, aprendo

Todo lo demás es accesorio.

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