La sonda de la Agencia Espacial Europea, Rosetta, ha sido una de las misiones más emocionantes y fantásticas en el terreno de la astronomía. Llegar a un cometa y estudiarlo de cerca sonaba como un sueño guajiro, pero la tecnología actual ha logrado algo que debe considerarse un hito en la historia de la humanidad.

Hace unos pocos meses, Rosetta lanzó una pequeña nave, Philae, para que aterrizara ésta en la superficie del cometa. Algo no salió como se esperaba y la pequeña sonda parece que al llegar al suelo del cometa, rebotó un par de veces y no pudo fijarse adecuadamente en su posición, de manera que sus pilas se agotaron en menos de 64 horas. Se espera que aún esta semana, al acercarse el cometa al Sol, la posición del mismo ayude a que Philae recobre la energía (está en modo «sleep») y entonces pueda reanudar sus investigaciones. Hay pues optimismo pero en un evento que ocurre a millones de kilómetros y que solamente puede controlarse a través de telemetría, muchas cosas pueden fallar.

Sin embargo, Rosetta está siguiendo al cometa en su viaje al Sol. Esto es sumamente interesante porque en la medida que se acerca y se calienta, empieza a despedir gases y polvo. Rosetta logró incluso un viaje muy cercano al cometa, para situarse a unos 4 millas del mismo. He aquí algunas de las fotos tomadas por la sonda. Son impresionantes.

Más fotos, en el enlace de la referencia.

Referencias:

NY Times