Activa las notificaciones para estar al tanto de lo más nuevo en tecnología.

Las aplicaciones para los nuevos dispositivos portátiles no dejan de sorprendernos. Por ejemplo, hace tiempo vi una aplicación para la Palm, la cual servía para matar mosquitos. La teoría dice que la vibración de las alas de los mosquitos machos hacen que las hembras los busquen (que a todo esto, son las que pican, al menos eso dicen aunque realmente creo que es un mito popular esto último). Así, el software generaba la frecuencia que los mosquitos hembras detectaban y se acercaban a la Palm pensando que era el llamado de la naturaleza de los machos y entonces era fácil liquidar a los infelices insectos.

No sé si realmente sirva un programa de esta naturaleza, pero es un ejemplo del tipo de aplicaciones que pueden escribirse. Con la Palm hecha teléfono, así como otras plataformas como la del iPhone, los programadores no necesitan de demasiados pretextos para ocurrírseles nuevas ideas sobre aplicaciones por demás sorprendentes.

Una de ellas es la que ya se vende a unos 5 dólares en iTunes (no sé si se pueda comprar para México. Los usuarios de iPhone en este país podrán decirme), la cual es un monitor de la actividad del corazón. Se coloca el micrófono del iPhone sobre un punto donde se pueda sentir el pulso y el programa mide el ritmo cardiaco del corazón de quien está usando el programa.

Se puede usar el micrófono que viene con los audífonos del iPhone o bien con el micrófono del propio teléfono. Aunque yo no tengo un iPhone, pensé que a lo mejor el micrófono de mi computadora me permitiría -al menos- escuchar mi propio pulso. La verdad es que no funcionó. Quiero creer que el micrófono de dicho móvil es mucho más sensible que el que viene con la computadora. Ahora bien, como se ha dicho, el programa para el iPhone no sólo escucha el pulso, sino que monitorea el ritmo del corazón.

Cabe señalar que instrumentos para medir las señales del corazón implican cuestiones de seguridad muy importantes. Por ejemplo, los electrocardiógrafos (los que usan los cardiólogos), ponen sus sensores en ciertas partes del corazón del paciente, y aunque los cables mandan las señales al aparato, éste tiene protectores por si una corriente -en algún momento en el que el aparato funcione mal- vaya no del corazón hacia el aparato, sino en sentido opuesto. No se necesitan más que miliamperes para matar a una persona o para causarle un problema cardiaco en el caso menos severo. Por ello no es un buen proyecto para aficionados a la electrónica intentar hacer su propio electrocardiógrafo casero. En el caso del monitor cardiaco del iPhone no hay riesgo alguno, porque el micrófono solamente mandará las señales audibles del corazón de quien lo use. No hay corrientes que puedan poner en riesgo la vida de nadie.

Se ve simpática la aplicación, aunque desde luego, no tiene usos médicos. es un mero divertimento. He aquí un video que habla de dicha aplicación:

Participa en nuestra encuesta:
Desde la Red…
Comentarios