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Hace unos meses -pasando por los pasillos de la Facultad- hallé una serie de anuncios para hacer servicio social. Éste es un requisito para recibirse y los estudiantes de la UNAM, todos, deben pasar por un trabajo (que no necesariamente es gratuito), pero que de alguna manera dona tiempo de la persona en actividades de índole social. Desde luego que este trabajo puede hacerse dentro del ámbito académico, dando clases, calificando tareas y exámenes de algún catedrático, etcétera. Sin embargo, el anuncio pegado en las paredes de los salones pedían estudiantes por graduarse para hacer servicio social escaneando libros de ciencias para la propia Facultad.

Es claro que la idea puede ir en contra de los derechos de autor, pero es evidente que hay muchos libros que por una parte, quizás ya no se imprimen o bien, son muy solicitados por los propios estudiantes. Como los recursos de las bibliotecas nunca alcanzarán (sin importar los montos que se den), entonces la iniciativa busca paliar esta circunstancia.

El escaneo de libros, para convertirlos en archivos PDF es algo que se está haciendo muy común en muchos otros ámbitos. Si entran a alguno de los sitios torrent o en los depósitos públicos de software y archivos, notarán que se puede hallar mucha información en formato PDF sobre prácticamente cualquier tema. ¿Necesita libros de programación en Java? hay cientos. ¿Quizás quiere libros de física? Hay montones. ¿Tal vez libros para aprender a usar software, por ejemplo Mathematica? hay una buena cantidad.

Muchos libros escaneados no tienen calidad o son impecables al ser escaneados, sin embargo, lo que a la larga importa es tener acceso a ese bien que es la información. ¿Qué más da que algunas páginas no se vean totalmente claras o perfectamente formateadas? Lo que es relevante es que en ocasiones con poder leer lo que necesitamos leer, es suficiente.

Otros libros parecen haber sido sacados del original en PDF. Hay algunos que incluso tienen las marcas que se ponen en los documentos al momento de impresión, las guías de registro, sobre todo cuando son a colores. Es increíble lo que puede hallarse en la red en este sentido y la calidad de algunos libros es simplemente notable.

Más de uno dirá que es totalmente ilegal el escaneo de libros, como por muchos años fueron las fotocopias, por ejemplo, asunto que ha sido usado por los estudiantes que -en muchos casos- fotocopiaban partes del libro y en ocasiones todo el volumen. Quizás como se tenían que pagar las copias, pues la afectación no se veía de la misma manera con respecto a las editoriales y autores de libros. En las Universidades inglesas fotocopiar libros no puede hacerse, pero sí está tolerado fotocopiar capítulos enteros. Por ende, con un poco de paciencia, en unos dias se puede fotocopiar un lirbo completo si es necesario.

Lo que es claro es que en la literatura especializada, por ejemplo de ciencia, los libros pueden ser muy costosos, sobre todo si vienen del extranjero o bien si son de temas que estén de moda. Hoy en día, por ejemplo, libros sobre “visión por computadora”, pueden costar 200 o más dólares. En esos casos más de un estudiante verá con buenos ojos el hacerse de un ejemplar digitalizado.

Por supuesto que el asunto de los derechos de las editoriales queda en jaque. Hay quienes indican que si un libro les gusta, aunque lo puedan conseguir en PDF, lo compran. No sé si sea esto un simple pretexto o bien sea una manera de hacerse tonto. Lo que es claro es que la tendencia no es sólo en la UNAM o en México. Esto está pasando en todas partes del mundo y hay gente que en los lugares más inverosímiles del planeta escanea libros hasta casi solamente por amor al arte.

Usted, matukense lector/lectora, ¿tiene libros escaneados que no ha pagado por ellos? ¿Piensa de verdad comprarlos? ¿le basta con tener la información que necesita? Cuéntenos, por favor.

Desde la Red…
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